En 2014 las cosas eran más sencillas, Whatsapp era una empresa independiente con un propósito claro: Llevar su servicio de mensajería instantánea a tantos usuarios como fuese posible. Está bien, no era el modelo de negocio más rentable (aunque los usuarios de iOS debían pagar por la aplicación), pero había una visión clara. Es más, era un dato conocido que los dueños de la plataforma usaban teléfonos Nokia sencillos como equipos de diario para asegurarse que el sistema funcionase en todos los teléfonos que fuese posible, sobre todo en países emergentes donde los teléfonos inteligentes son poco comunes.

Luego llegó Facebook y esos días pasaron. Desde entonces, Whatsapp ha estado anunciando cada cierto tiempo que dejará de dar soporta a ciertas plataformas y ciertos dispositivos. Esta vez, de acuerdo al reporte de El Mundo, las víctimas son todos los equipos con sistema Blackberry OS y Blackberry 10, así como Windows Phone 8 (Microsoft lo abandonó, era normal que los demás lo hicieran), el sistema S40 de la vieja Nokia (que llegó a ser el más ampliamente utilizado en mercados emergentes), iOS 7 o anterior, así como versiones de Android anteriores a la 2.3.7.

En el caso del Nokia S40, el terminal dejará de funcionar el 31 de diciembre de este año. Mientras tanto, en el caso de los teléfonos Android e IOS el apagón de Whatsapp llegará el 1 de Febrero de 2020.

Si bien la lista anunciada oficialmente no prende ninguna alarma en los mercados regulares, los mercados emergentes (y algunos decadentes), donde la tendencia es estirar lo más posible el uso de los equipos, pueden mostrar cierta preocupación. Más allá del simple tema del soporte, la idea de que sea un tercero el que decida cuándo debes reemplazar tu equipo es, a mi modo de ver, un ataque a tu libertad como usuario. Además, el espacio de almacenamiento que Whatsapp demanda crece con cada actualización, sumado a que no puedes reasignarlo a la tarjeta de memoria ni pedirle que almacene los archivos recibidos en otra parte que no sea su propia estructura de archivos en la memoria interna.

Si bien existen alternativas en el ámbito de la mensajería instantánea, la amplia base de usuarios que tiene Whatapp, su carácter casi universal, hace muy difícil la migración. Así que, por ahora, o nos convertimos en evangelistas de Telegram (que, de paso, es mucho más seguro) u otros, o bailamos al ritmo que Facebook nos ponga.