Twitter se encuentra trabajando arduamente por mejorar su reputación en tiempos en los que la información viaja a velocidad luz, aunque no siempre es real o veraz. Como una de las plataformas digitales de mayor arraigo a nivel global, viene realizando un sostenido proceso de supervisión de cuentas, el cual ha arrojado la suspensión de 70 millones de cuentas sospechosas de propagar informaciones falsas.

Tal aseveración proviene del Washington Post, que señala a su vez que la campaña realizada en los dos últimos dos meses se ejecuta en el marco de la lucha que sostiene “la red del pajarito azul” contra las actividades maliciosas en la red.

Según el diario estadounidense, que cita datos confirmados por la red social, el promedio de suspensiones es de más de un millón al día y tuvo su pico a mediados de mayo, cuando más de 13 millones de cuentas dudosas fueron suspendidas en una sola semana.

El rotativo menciona que esta tendencia se ha mantenido en el mes de julio.

Las principales redes sociales, con Facebook y Twitter a la cabeza, han desarrollado reglas más estrictas para las publicidades políticas, tras las críticas recibidas por su “laxitud” ante la proliferación de informaciones falsas durante la campaña electoral estadounidense de 2016. En muchos casos los mensajes fueron publicados por “bots” (cuentas automáticas) o desde cuentas en Rusia.

En febrero, la justicia estadounidense inculpó a 13 ciudadanos rusos por haber participado en “una guerra de información” contra Estados Unidos en las redes sociales, para favorecer a Donald Trump ante su contendiente Hillary Clinton en 2016.

El fiscal especial Robert Mueller encabeza desde hace más de un año una investigación para determinar si el equipo de campaña de Trump se asoció voluntariamente con responsables rusos para favorecer la elección del millonario, algo que Trump niega.

“Twitter se está deshaciendo de cuentas falsas a una velocidad récord”, escribió el sábado el presidente estadounidense en la red social que usa a diario, a la vez que se preguntó si el New York Times y el Washington Post, dos diarios a los que ataca con frecuencia por la cobertura de sus políticas, harán parte del lote.