El mundo de la cultura en Brasil y continental se vio sacudido la noche del domingo cuando un voraz incendio consumió casi en su totalidad el Museo Nacional de Rio de Janeiro, una de las joyas culturales más preciadas de Brasil.

El siniestro, del que no se han reportado víctimas ni cuantificado daños, se dio por causas por el momento desconocidas, cuando ya había cerrado las puertas al público. Al momento del siniestro solo había cuatro vigilantes en la instalación y según la información ofrecida por el propio Museo, todos lograron salir a tiempo pero la mayor parte de la colección fue destruida.

Imágenes aéreas de TV Globo mostraron el majestuoso edificio, que ocupa una extensión de más de 13.000 metros cuadrados en el norte de la capital carioca, devorado durante horas por enormes llamas.

Pese al rápido envío de veinte cuadrillas de bomberos, el fuego fue avanzando por las cientos de salas del Museo, destruyendo todo lo que se encontraba a su paso.

Fundado en 1818 y creado por el rey Juan VI, el Museo Nacional es uno de las más antiguos de Brasil, una importante institución científica, que cuenta con más de 20 millones de valiosas piezas.

El portal el Museo señala que en su acervo había una colección de momias egipcias y otra de arte y artefactos grecorromanos, así como colecciones de paleontología que incluyen el esqueleto de un dinosaurio hallado en la región de Minas Gerais y el más antiguo fósil humano hallado en el actual Brasil, bautizado “Luzia”.

También contiene otros tesoros, como el mayor meteorito encontrado en Brasil, bautizado como ‘Bendegó’ y que pesa 5,3 toneladas. Y una colección de piezas que abarca un periodo de casi cuatro siglos, desde la llegada los portugueses al actual territorio de Brasil, en el 1500, hasta la proclamación de la República, en 1889.

“Por ahora no hay informaciones de víctimas. Se propagó (el fuego) muy rápidamente. Ahí hay mucho material inflamable”, dijo a la AFP un portavoz de los Bomberos de Rio de Janeiro.

Se da la trágica circunstancia de que hace 40 años, el 8 de julio de 1978, otro pavoroso incendio, esta vez en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, supuso la desaparición de importantes pinturas de artistas de talla mundial como Pablo Picasso, Salvador Dalí o Joaquín Torres-García, expuestas allí en una muestra temporal.

PÉRDIDA IRREPARABLE

“Hoy es un día trágico para Brasil. Se han perdido doscientos años de trabajo, de investigación y conocimiento”, afirmó el presidente Michel Temer en un comunicado de prensa.

El vicedirector del museo, Luiz Fernando Dias Duarte, dijo sentir “un desánimo profundo” y una “inmensa rabia”. “Todo el archivo histórico, que estaba almacenado en un punto intermedio del edificio, fue totalmente destruido. Son 200 años de historia que se fueron”, afirmó.

Dias Duarte acusó además a las autoridades brasileñas de “falta de atención” y sostuvo que nunca se contó con un “apoyo eficiente y urgente” para la adecuación del palacio, que fue residencia oficial de la familia real e imperial.

“Luchamos hace años, en diferentes gobiernos, para obtener recursos para preservar adecuadamente todo lo que fue destruido hoy”, declaró a periodistas.

Más tarde en twitter, el ministro de Cultura, Sérgio Sá Leitao, en el cargo desde julio de 2017, reconoció que “la tragedia podría haber sido evitada”, explicó que los problemas del museo “se fueron acumulando a lo largo del tiempo” y recordó que en 2015, en el gobierno de la izquierdista Dilma Rousseff, “fue cerrado por falta de recursos para su mantenimiento”.

“Lamentablemente esto ocurre justo cuando las medidas estaban siendo tomadas. El BNDES (Banco Nacional de Desarrollo) firmó en junio un contrato de patrocinio por valor de 21,7 millones de reales (USD 5,3 millones de dólares)”, escribió.

Vinculada a la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ), la institución había sufrido recortes en la financiación, que le obligó a cerrar al público varios de sus espacios.

El gobierno de Brasil anunció este lunes la creación de “una red de apoyo económico” formada por empresas públicas y privadas para facilitar la reconstrucción del Museo Nacional de Río de Janeiro.

El anuncio se da en medio de las denuncias por recortes presupuestarios que habrían retrasado la modernización de los dispositivos de seguridad del Museo Nacional, el mayor de historia natural y antropológico de América Latina, con más de 20 millones de piezas y una biblioteca de más de 530.000 títulos.

“El presidente Michel Temer articuló, en conversaciones mantenidas hoy con un grupo de entidades financieras, empresas públicas y privadas, la creación de una red de apoyo económico para viabilizar la reconstrucción del Museo Nacional de Rio de Janeiro en el plazo más breve posible”, anunció el gobierno en un comunicado.

Entre los que se sumaron a la iniciativa “en pro de la memoria nacional” figuran bancos privados como Bradesco, Itaú y Santander, entidades financieras públicas como la Caixa Económica Federal y Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), así como la petrolera estatal Petrobras y la minera Vale.

El comunicado no cuantifica los recursos que se destinarán a la reconstrucción del museo.