La estrategia de Facebook para evitar la desinformación en los comicios europeos estará enfocada en la detección de cuentas falsas, los convenios con verificadores externos y la gestión de la publicidad política, de acuerdo a lo informado por el gigante estadounidense.

En un evento organizado en el Centro de Operaciones y Datos que Facebook tiene en Dublín, la compañía reunió a la prensa internacional para visibilizar el espacio desde el que se dirige la monitorización y la retirada de contenidos perjudiciales para los procesos electorales, reseñó EFE.

La biblioteca de anuncios de la plataforma social jugará un papel clave al momento de controlar la propaganda que los partidos políticos distribuyen en ella y, por tanto, de la información que reciben los usuarios directamente.

“Las herramientas de transparencia sobre los anuncios pueden suponer un reto mayor para los políticos porque se están creando pasos intermedios a los que no están acostumbrados”, explicó el director de Políticas Públicas de Facebook, Richard Allan.

Aquellos que no se registren en ellas y aporten a Facebook la información estricta necesaria para publicitarse verán sus anuncios silenciados (al menos de manera temporal).

Sin embargo, la falta de regulación que defina qué contiene exactamente un anuncio político produce algunas trabas a la hora de retirar contenido falso o manipulador, según reconoció otro de los directivos presentes en la reunión, Tom Reynolds, del equipo de Comunicación del área electoral.

De este modo, un usuario no podrá compartir en un post una fecha errónea de la celebración de las elecciones porque será eliminada, pero un partido sí que podrá desacreditar a sus contrincantes por las políticas que lleve a cabo, por ejemplo.

“La información que sencillamente no es cierta no será eliminada de la plataforma”, reiteró Allan.

Por ahora, el objetivo es “poner material de esta categoría en el dominio público para que todo el mundo pueda ver lo que ocurre”, dijo Reynolds, ya que no todo el contenido falso será eliminado.

Reynolds aseguró que las “lineas disruptivas” en el contenido de la red son constantemente monitorizadas por algoritmos, pero aun así, los bulos y la información falsa no siempre será suprimida de la plataforma, simplemente puntuada de forma más baja para que no sean compartida de forma masiva, por ejemplo.

Para identificar ese tipo de información, cuentan también con los convenios de colaboración que han establecido con una veintena de organizaciones europeas de verificación en 14 idiomas distintos, administrados principalmente por medios de comunicación.

En el Centro de Operaciones de Irlanda es donde estudian los picos de conversación alrededor de un término concreto (la inmigración, por ejemplo) y las cuentas que generan el contenido al respecto.

“Normalmente hacemos análisis de cada país particularmente, pero el Parlamento Europeo conlleva un ejercicio complejo, y no hay regulación en este área que defina claramente cuáles son los asuntos políticos susceptibles de ser falsos, así que ponemos lo máximo de nuestra parte”, agregó Allan.

Para analizar las tendencias de carácter político, la empresa tecnológica se guía, por ejemplo, por los asuntos que dicta el Eurobarómetro, aunque admiten “que no es lo ideal”, expresó Allan.

La red social quiere centrarse también en analizar la procedencia de los usuarios y las redes de páginas que participan de forma más activa en la conversación política y determinar la veracidad de esas cuentas, permitiéndose eliminar aquellas que clasifiquen como “actores disruptivos”.

En esta categoría entra WhatsApp donde ya han impuesto una limitación en el número de contactos con el que se puede compartir un mensaje a la misma vez (cinco).