José Felipe Otero

El otro día mientras leía las noticias me topé con una publicidad muy bonita, creada por una entidad colombiana llamada COMFAMA. Una entidad basada en Medellín que tiene como objetivo – según su portal de Internet – mejorar la calidad de vida de aquellas personas de escasos recursos económicos. Su foco siendo los habitantes del departamento colombiano de Antioquia.

Con un fondo rojo, la imagen a la que me refiero, mostraba un abrazo. De un lado se ubicaba lo que claramente era la imagen femenina que se encuentra en cada paquete de famosa fécula de maíz marca “Harina P.A.N.”, la preferida por los venezolanos al momento de hacer arepas y como lo dice el acrónimo es un “Producto Alimenticio Nacional”. La otra mitad del abrazo mostraba una mujer que lleva un vestido que evoca a la bandera de Venezuela. Una imagen que es acompañada con unas palabras tan dulces como fuertes “venezolano rima con hermano”.

Dulces porque nos muestra el lado humano, ese pedido de apoyo para tantos miles que han tenido que abandonar su tierra, recuerdos y seres queridos en búsqueda de una oportunidad de ayudarlos. Fuertes porque en ese peregrinar que los ha alejado de su casa, muchos emigrantes han tenido que enfrentar desprecios, prejuicios e insultos. No olvidemos que los desubicados con la vida se encuentran en todas partes.

Un pueblo partido, dividido luego de tantos años de malsana propaganda. De mensajes de resistencia y sacrifico esgrimidos por quien viajan en primera clase, se hospedan en hoteles cinco estrellas y pueden darse el lujo de visitar en destinos tan exóticos como Turquía el restaurante del principal chef del país. La otra cara de esta realidad es un salario mínimo que en muchos países no sería suficiente para comprar un par de arepas con jugo o café.

Para leer más, ingresa aquí