El Mundial de Rusia 2018 se quedó sin sus dos reyes: Cristiano Ronaldo se unió a lo sucedido a primera hora con Lionel Messi, y también se despidió de la cita universal luego de que la selección de Uruguay reivindicara el honor suramericano con su triunfo sobre Portugal 2-1 en Sochi con destacada actuación de Edinson Cavani.

La “Celeste”, mejor defensa de la fase de grupos y sin ningún gol en contra hasta el partido de hoy, aguantó este sábado en Sochi ante Portugal, y ahora se medirá con Francia en cuartos que más temprano tumbó la ilusión de Argentina.

La cita será el 6 de julio en Nizhni Nóvgorod.

El gol inicial de Edinson Cavani en los primeros compases puso el choque muy de cara para los uruguayos, que pudieron permitirse entonces dejar que Portugal atacase. Solo tardó siete minutos el ‘Matador’ en llamar el partido con su nombre tras aparecer volando en el área para rematar un pase de Luis Suárez.

Con el partido enloquecido y Cristiano arengando a los suyos a por el último tren, apareció de nuevo la magia de un Cavani desatado, que puso el 2-1 definitivo en el 62.

La historia del héroe tendría, sin embargo, un final amargo cuando, apenas diez minutos después, tuvo que salir cojeando del campo apoyado precisamente en el astro portugués.

El cuadro luso se limitó a merodear la sólida retaguardia contraria, esperando una aparición de Cristiano Ronaldo, pero su gran figura no llegó a ver puerta, ni siquiera con un golpe franco que parecía idóneo para él.

Con todo, los campeones de Europa equilibraban a balón parado, con un cabezazo del defensa Pepe en un saque de esquina en el tramo inicial del segundo tiempo. De nada les serviría, puesto que Cavani sentenció conectando luego un sensacional tiro cruzado. Uruguay aspirará a mostrar esta misma solidez defensiva contra el ataque de Francia, que ganó un poco antes a Argentina.

Pero si Portugal no podía llegar por el suelo, que fuera por el aire. Y así apareció el gol del empate. Fue tras un gran saque de Fonte directo a la cabeza de Pepe, que utilizó su experiencia de veterano centinela para burlar la espalda de otro con casi tantos kilómetros como él. Godín también falla y lo hizo en el peor momento.

El partido se desbocaba entonces con Portugal creyendo de nuevo y Uruguay por primera vez sin guión en Sochi.

Pero Cavani tenía el día que tanto se le había resistido en Rusia, donde solo había logrado un gol casi en el descuento de la goleada ante la anfitriona y se puso a tiro de Betancur, para regalarle el delirio a los graderíos con un golazo desde fuera del área en el que demostró todo su potencial tomando en plena carrera un pase y perfilando su cuerpo y su botón derecho para batir al portero con precioso disparo con comba que se clavó el la escuadra.

El propio Rui Patricio fue el culpable de que la ventaja no fuera más amplia antes del descanso al desviar de forma aparatosa un libre directo conectado por Suárez.

Y pudo ser el héroe con sus excursiones en la agonía, para capturar algún cabezazo en los pagos de su colega Muslera.

El partido terminó con pirotecnia, con drama y pasión.

El caballeroso Cristiano Ronaldo, que tantos aplausos mereció al ayudar a Cavani en su preocupante camino al banco perdió la paciencia y recibió la única amarilla del partido.

Hasta hoy, Uruguay solamente había jugado una vez en su historia contra una selección europea en los octavos de final de un Mundial.

Ocurrió en Roma, en 1990, se impuso por 0-2 a Italia y en el banquillo estaba Oscar Washington Tabárez, el mismo entrenador que está celebrando doce años de trabajo continuo.