Una corte federal de apelaciones autorizó este martes la adquisición de Time Warner por parte de AT&T, rechazando las afirmaciones de la administración Trump de que el acuerdo de 85 mil millones de dólares perjudicará a los consumidores y disminuirá la competencia en la industria de la televisión.

La decisión del Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos en Washington aprobó la unión de los medios más grandes de la historia. Ya se había completado en junio de 2018 luego después de que un juez federal lo aprobara.

AT&T, un proveedor de servicios inalámbricos y de televisión e Internet en casa, absorbió a Time Warner, el propietario de CNN, HBO, el estudio de películas Warner Bros., “Game of Thrones”, codiciado programación deportiva y otros programas que “hay que ver”.

Gran parte de los observadores esperaban la decisión favorable a AT&T del panel del tribunal de apelaciones de tres jueces, que confirmó la decisión en junio pasado del juez de primera instancia. 

La oposición a la fusión obligó al Departamento de Justicia a argumentar en contra de una doctrina legal permanente que favorece las fusiones entre compañías que no compiten directamente entre sí, lo que se conoce como una fusión vertical, reseñó AP.

De acuerdo a la nota, la demanda antimonopolio de Estados Unidos contra AT&T marcó la primera vez en décadas que el gobierno ha desafiado esa doctrina al demandar para bloquear una fusión vertical.

Los jueces de la corte de apelaciones dijeron que el juez federal de distrito Richard Leon fue correcto al desestimar el argumento del gobierno de que la adquisición de Time Warner por parte de AT&T perjudicaría la competencia, limitaría las opciones y elevaría los precios para que los consumidores vean televisión y películas.

Los abogados antimonopolio del Departamento de Justicia afirmaron que León malinterpretó las complejidades de la industria de la televisión y la naturaleza de los competidores de AT&T.

La idea detrás de la unión fue ayudar a AT&T, que afirma que cerca de 25 millones de los 90 millones de hogares norteamericanos son clientes de TV paga, compiten mejor con sus rivales en línea como las plataformas streaming Netflix, YouTube y Hulu.