El tema de la veracidad de la información ligada a la política sigue en boga estos días. Al igual que las principales compañías tecnológicas y redes sociales, trabajan día a día para establecer en sus respectivas plataformas sistemas que fortalezcan su funcionamiento correcto y transparente.

La política, y en especial el tema electoral son elementos tomaos muy en cuenta en el mundo digital hoy en día, por lo que Twitter anunció nuevas medidas respecto a su política publicitaria para tratar de evitar matrices de opinión erróneas en temas polémicos o álgidos de cara a las elecciones de Estados Unidos e el mes de octubre.

El refuerzo de la política de anuncios incluye la necesidad de fotos e información de contacto válida, y prohíbe que los medios de comunicación estatales o las autoridades nacionales compren avisos políticos que se muestren en Twitter fuera de sus países de origen.

Quienes coloquen estos anuncios en Twitter deberán ser “certificados” por la empresa y cumplir con ciertos lineamientos, y los anuncios se etiquetarán como mensajes de temas políticos.

Las nuevas directrices de Twitter se aplican a los mensajes pagos que identifican a candidatos políticos o toman parte en cuestiones legislativas de importancia nacional, entre los que la empresa pone como ejemplos el aborto, derechos civiles, cambio climático, portación de armas de fuego, atención sanitaria, inmigración, seguridad nacional, seguridad social, impuestos y comercio.

Tal como lo señalan desde sus directivos, confiabilidad en todo el material que circule en su plataforma es la premisa, “El objetivo de esta política es proporcionar al público una mayor transparencia en los anuncios que buscan influir en la postura de las personas sobre temas que pueden incidir en los resultados electorales”, dijeron los ejecutivos de Twitter Del Harvey y Bruce Falck en una publicación en un blog.

La nueva política publicitaria se produce en un momento en que las principales empresas tecnológicas, incluidas Facebook, Google y Twitter, intentan combatir las campañas de desinformación por parte de agentes extranjeros.

Facebook, Twitter, Google y Microsoft bloquearon recientemente cuentas de entidades rusas e iraníes que, según las compañías, estaban difundiendo información errónea con el fin de intervenir en las elecciones estadounidenses de noviembre.

También en la actualidad, el sector ha tenido una relación conflictiva con las altas esferas del gobierno norteamericano, sobretodo con el mismo presidente Donald Trump, quien en las últimas semanas ha atacado de manera frontal a varias compañías por lo que él considera una campaña sistemática para desprestigiar su gestión.

El mandatario, muy activo en Twitter, además fue noticia recientemente cuando un tribunal le ordenó desbloquear a 41 usuarios por violar la primera enmienda de la Constitución estadounidense, que consagra el derecho a la libertad de expresión.

En mayo de este año, el instituto Knight First Amendment de la Universidad de Columbia presentó ante el Departamento de Justicia una demanda a favor de 7 usuarios que habían sido bloqueados por el presidente, argumentando que el bloqueo constituía una “discriminación de punto de vista”. Todo esto bajo la premisa de que el Twitter del presidente, @RealDonaldTrump, es un foro público.

La juez Naomi Reice Buchwald aceptó el recurso y ordenó en junio que esos 7 usuarios aunque 41 personas que habían respondido a los mensajes de esos usuarios seguían imposibilitadas de ver la cuenta de Twitter del presidente. Ante esto, Knight First Amendment levantó una nueva demanda solicitando el desbloqueo de esos 41 usuarios que también fue admitida por lo que Trump debió nuevamente darle cabida a este grupo entre su comunidad de seguidores.