Pasadas las diez de la mañana del lunes 4 de octubre sentimos en carne propia un aislamiento generalizado. No pudimos comunicarnos, muchas personas no pudieron hacer negocio, promociones, otros tanto no pudieron exhibir su oferta o sus atributos físicos.
Durante más de 6 horas, muchos se sintieron indefensos, vulnerables, ansiosos.
El día cero había llegado. ¿El tan publicitado “apagón de Internet” había llegado, días después del 30 de septiembre?

Por mera casualidad, ese 4 octubre los servidores de Facebook colapsaron. Un error en las actualizaciones de los routers que conectan toda la red de este Gigante a internet provocaron una interrupción que motivó el colapso.

Santosh Janardhan, vicepresidente de infraestructura de Facebook, dijo que “los cambios de configuración en los routers de la red troncal que coordinan el tráfico de red entre nuestros centros de datos causaron problemas que interrumpieron esta comunicación”.

Sin embargo, y a pesar de la explicación, el apagón dejó en evidencia a Facebook, un gigante que creció al ritmo de su cartera y que por lo visto no previó que adquisiciones como WhatsApp o Instagram requerirían una infraestructura totalmente independiente de la matriz de Facebook para evitar colapsos tan generalizados.

Además de Facebook, los usuarios, que suman más de 3 mil 500 millones en todo el mundo (50% de la población mundial y el 90% de los usuarios de Internet) también quedaron en total evidencia. Dejamos clara nuestra dependencia en el uso de estos recursos y olvidamos o descartamos otras formas de comunicación, efectivas e incluso más productivas.

Es por este tema en especial que basamos nuestro artículo de hoy para exponerles algunas de las alternativas que podemos aprovechar antes de quedar colapsados cuando llegue el próximo apagón de Facebook, que seguro llegará en algún momento.

PONGAMOS EL CONTEXTO

Primero vamos a ponernos en contexto. El colapso de Facebook implicó la caída de dos de los servicios de mensajería instantánea más importantes del mundo: WhatsApp y Facebook Messenger. Entre estos dos servicios nos conectamos un poco más de 3 mil millones de personas.

También apagó a la propia Facebook, red social que conecta a 2 mil 900 millones de personas. Y finalmente colapsó Instagram, un servicio que está en franco crecimiento, muy usado en Venezuela y que cuenta con mil millones de usuarios activos en todo el mundo.

Debemos recordar que toda la oferta de facebook es gratuita. Cuando entendemos este punto, debemos estar claros que alguien paga las cuentas. En este caso específico, la paga la publicidad.

Los anunciantes de Facebook invierten miles de millones de dólares para que sus marcas y sobre todo nuestros datos, estén en sus manos. No es una fechoría, es simplemente un precio que estamos pagando por tener un servicio que de una u otra forma nos facilita la comunicación y las formas de hacer negocios. Simplemente, debemos tenerlo claro, pues el flujo de información que se comparte por estas plataformas no es totalmente confidencial.

Solo el año pasado, los ingresos publicitarios de Facebook fueron de más de $ 84 mil millones, un aumento de $15 mil millones en comparación con 2019.

Aquí tenemos una explicación del porqué el colapso generalizado. Para facebook es mucho más fácil crear una especie de embudo con nuestros datos. Todo lo que llegue por alguno de los servicios, se compagina, por lo tanto, tus datos en Facebook, en Whatsapp, instagram o facebook messenger, te generan un perfil, el cual te coloca en una lista de posible consumidor de algún producto que ofrezcan las marcas patrocinantes.

Al ser una vía efectiva, tanto las marcas, como la compañía optan por estos embudos, para que el cruce de los datos sea más eficiente. El riesgo es que al fallar un eslabón de la red, todo el sistema colapsa.

Otro elemento que también debo considerar es que los sistemas de seguridad que se despliegan en estas plataformas no están totalmente blindados. Por propia necesidad estos servicios necesitan abrir puertas, para que los datos de los usuarios puedan ser compartidos y aprovechados por quien pague.

Por este motivo, siempre seré enfático en recordarles que estas plataformas deben ser aprovechadas para un fin comercial, educativo, pero jamás para compartir datos muy personales o privados.

Dato importante porque muchos niños, ingresan a Whatsapp sin la menor supervisión de sus padres.

Volviendo al tema, el colapso, no sólo dejó dejó incomunicada a buena parte de la población mundial, también afectó el negocio publicitario de Facebook y el valor de las acciones de la compañía.

Para que tengan una idea, en ese corto período de 6 horas. Facebook perdió más de $5 mil millones. Obviamente, la compañía tomará medidas para evitar que el próximo apagón sea tan extendido y generalizado.

LAS ALTERNATIVAS

Ese lunes 4 de octubre vi con cierta ironía, como muchos de mis contactos corrían presurosos a Telegram. Crear una cuenta en esta red de mensajería rusa, si bien es una alternativa a WhatsApp, no genera ninguna diferencia de fondo en materia de privacidad o seguridad de los datos.

Simplemente, Telegram, al ser un servicio mucho más pequeño tiene menos probabilidades de colapsar por variables como tráfico intenso, interés de ciberdelincuentes, o colapso de sus servidores.

Telegram ha vivido sin embargo un gran momento desde que Facebook anunció cambios en la política de privacidad y más recientemente luego del apagón del lunes 4 de octubre.
Telegram superó en enero de este año los 500 millones de usuarios activos, una cifra que de seguro aumentó en estos últimos días.

Como plataforma reúne varios atributos, en especial para aquellos que tienen grupos de trabajo, o promocionan marcas o generan noticias entre una comunidad de usuarios.

Es un servicio que podemos aprovechar, pero que debe probar su efectividad en escenarios críticos, con más tráfico, y más interés de parte de los ciberdelincuentes de obtener datos de sus usuarios.

Otra alternativa es Signal, un servicio de mensajería, apoyado por grandes Gurús de tecnología como Jack Dorsey, presidente ejecutivo de Twitter o el polémico Edward Snowden.

Sin embargo, y a pesar que Signal hace hincapié en la privacidad, con 50 millones de usuarios, es una plataforma poco atractiva para ciberatacantes. Algo que podemos aprovechar los consumidores, porque nos garantiza un margen de discrecionalidad y confiabilidad en el manejo de nuestros datos.

Si quieren un servicio amigable, con muchas similitudes a WhatsApp, entonces Signal, puede ser una alternativa bien interesante.

Slack es otra alternativa de comunicación muy recomendada para aquellas personas que tienen grupos de trabajo y que necesitan conectarse, manejar proyectos, compartir información y generar contenidos.

Slack es un servicio pago, que nos brinda una versión gratuita bastante robusta para grupos de trabajo y trato con clientes. Se pueden realizar video llamadas, llamadas de voz. También se comparten documentos, videos, hipervínculos. Slack se conecta muy bien y es, desde mi perspectiva, la mejor alternativa para pequeñas empresas que necesitan mantenerse conectadas con empleados, proveedores y clientes e incluso para cualquiera de los niveles del sector educativo.

Al ser un servicio interesado en que pagues una cuota mensual, Slack es lo suficientemente seguro para tus procesos productivos. Sin embargo, jamás coloques información financiera crítica en ningún servicio no concebido para resguardar datos de este tipo.

UNA BREVE REFERENCIA HISTÓRICA

Hace menos de una década, millones de venezolanos usábamos el ya histórico BlackBerry Messenger. Un servicio de mensajería robusto, encriptado que se pensó para manejar datos críticos entre empresarios, líderes mundiales y posteriormente usuarios finales.
Cada usuario de BlackBerry Messenger disponía de un PIN, que era una especie de código de identificación. Cada vez que necesitabas conectarte con otro usuario, debías compartir tu PIN, de tal manera que solo el dueño del teléfono tenía potestad sobre cómo y con quién compartía sus datos.
Adicionalmente, RIM (RESEARCH IN MOTION) la compañía matriz de los BlackBerry destina servidores exclusivos para el manejo del BlackBerry Messenger, con lo cual, estos datos no estaban directamente ligados a la línea móvil ofrecida por el operador, tampoco a ningún App.

Era un producto totalmente encriptado y que de paso, para la época, llegó a ofrecer videollamadas, mensajes de voz entre otros servicios. Lo hacía de forma segura, rápida y con asombrosa eficiencia.

Lamentablemente, por errores de RIM (actual BlackBerry) y por decisión de la industria, que apostó por el lucrativo negocio publicitario, el servicio del famoso BBM, dejó de ser una alternativa de comunicación, cuyas bondades siguen estando por encima de la actual oferta de mensajería instantánea.

CONCLUSIONES

La comunicación en tiempos de internet y la movilidad es dinámica y por ello necesitamos ampliar el uso de servicios. Quedarnos con pocos proveedores y plataformas nos hacen en extremo dependientes y al final pagamos las consecuencias.

Es importante no abandonar servicios exitosos, como el correo electrónico, también lo es explorar las opciones de Google y de otros gigantes que pueden ofrecer formas de comunicación bastante robustas.

No podemos ser dependientes de un solo proveedor, que de paso, vive de compartir nuestros datos. Tenganlo muy presente.