Las arcas del grupo industrial japonés Toshiba lograron una importante inyección de capital con ganancias históricas en el segundo trimestre de 2018, aunque dicho rendimiento es meramente casual y el balance operativo general no es tan halagador.

Toshiba anunció un beneficio neto récord de 1,02 billones de yenes (cerca de 8.000 millones de euros) entre abril y junio, prácticamente gracias a la venta de su filial de tarjetas de memoria.

La cantidad multiplica por veinte la registrada el mismo período del año anterior y constituye las ganancia neta más alta que se ha embolsado una empresa japonesa cotizada en bolsa desde 2004.

Sin este ingreso excepcional, su resultado neto habría sido simplemente positivo, mientras que su beneficio de explotación bajó un 95% en un año, hasta los 730 millones de yenes (5 millones de euros), en un volumen de negocio de 842.000 millones de yenes (+7,3%).

El conglomerado completó el pasado junio la venta de su rama de chips (Toshiba Memory) a un consorcio empresarial de Estados Unidos y Corea del Sur por 2 billones de yenes (18.000 millones de euros), una operación que se prolongó meses y llegó a peligrar, y cuyo objetivo era sanear sus maltrechas finanzas.

La operación aportó a este primer trimestre del año fiscal nipón una ganancia especial de 970.000 millones de yenes (7.540 millones de euros).

NO TODO ES COLOR DE ROSA

Pero más allá de los números iniciales, es pertinente recalcar que un balance tan positivo se debió a un hecho puntual, pues hay otros valores que no mostraron tanto crecimiento. La millonaria venta supuso en su momento una recapitalización pero, paradójicamente, la empresa se quedó a su vez sin su mayor elemento productivo y de generación de ingresos.

Esto es a las claras una señal acerca de la carencia por ahora de otras fuentes de para reemplazar los obtenidos por su filial Toshiba Memory, el segundo fabricante mundial de chips de memoria flash NAND tras el surcoreano Samsung Electronics.

El grupo decidió vender esa división a raíz d una serie de escándalos que minaron las finanzas del grupo.

De acuerdo a una nota de la agencia internacional EFE, la compañía registró una caída de su beneficio operativo y de su facturación por ventas. El grupo mostró un beneficio operativo de 730 millones de yenes (5,6 millones de euros), lo que supone un 94,5 por ciento menos, debido al pobre rendimiento de sus ramas de energía, y en particular de las áreas nuclear y térmica, según explicó en un comunicado.

Sus ventas cayeron un 7,3 por ciento hasta los 842.280 millones de yenes (6.547 millones de euros).

Para el ejercicio en curso, que se prolongará hasta finales de marzo de 2019, Toshiba prevé registrar un beneficio neto de 1,07 billones de yenes (8.318 millones de euros), un 33,1 por ciento más que el año precedente.