Los beneficios en la aplicación de la Realidad Virtual a cualquier ámbito de la humanidad sigue aumentando cada día. La medicina es una de las áreas que más desarrollo ha tenido en este sentido, y específicamente el apartado de la sicología clínica, tuvo un nuevo adelanto luego de un reciente estudio que demuestra la eficacia de la RV en el tratamiento de los trastornos de ansiedad.

En una revisión de la Harvard Review of Psychiatry sobre la Realidad Virtual (RV) en el tratamientos de trastornos psicológicos se muestra la evidencia de su efectividad. Los metanálisis han indicado que la RV se compara favorablemente con los tratamientos existentes, y que tiene efectos duraderos que se generalizan al mundo real.

La RV permite experimentar una sensación de presencia en un entorno tridimensional generado por ordenador. La información sensorial se suministra a través de una pantalla montada en la cabeza y dispositivos de interfaz especializados. Estos dispositivos rastrean los movimientos de la cabeza de manera que los movimientos e imágenes cambian de forma natural con movimiento de la cabeza, lo que permite una sensación de inmersión.

Su uso es muy interesante en fobias específicas (alturas, insectos, perros), en fobia social y en estrés postraumático.

Una nueva terapia psicológica automatizada basada en un programa de realidad virtual (RV) podría ayudar a reducir el miedo a las alturas de las personas diagnosticadas clínicamente con acrofobia.

Así lo muestra un ensayo publicado en la revista científica The Lancet Psychiatry (el primero en el que se emplea la tecnología de RV), y que fue divulgado a su vez por la agencia EFE.

La acrofobia es la fobia más común y una de cada cinco personas asegura haberla padecido a lo largo de su vida, mientras que una de cada veinte está clínicamente diagnosticada con la afección.

El experimento, dirigido por Daniel Freeman, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), empleó una muestra de cien personas diagnosticadas con acrofobia que no estaban recibiendo ninguna terapia psicológica.

Cerca de la mitad de los participantes (49) fueron tratados con el software de RV, mientras que la otra mitad (51) recibió el tratamiento habitual.

Cada individuo tuvo que cubrir cuestionarios sobre la gravedad de su acrofobia al inicio y al final del proceso, y asistir a una reunión de control a las cuatro semanas de finalizar.

La terapia consistió en seis sesiones de media hora durante dos semanas en las que, gradualmente, los usuarios se adentraban en espacios complejos donde tenían que enfrentarse a su miedo a partir de tareas simples, como mirar a través de una barrera, caminar sobre una plataforma flotante o rescatar gatos subidos a un árbol.

El programa cuenta con un entrenador virtual que guía a los usuarios y ofrece lecciones.

Todos los usuarios que finalizaron el tratamiento de RV aseguraron que su acrofobia se había reducido y, en la sesión de seguimiento, 34 personas declararon no tener miedo a las alturas; pero las 51 del otro procedimiento estaban como antes.

“Los tratamientos de realidad virtual tienen el potencial de ser efectivos, más rápidos y más atractivos para muchos pacientes”, dijo Freeman, al tiempo que agregó que puede ser un sistema de “alta calidad para mucha más gente y a un precio asequible”.

No obstante, los expertos reconocieron algunas carencias en el ensayo, como no compararlo con las otras terapias actuales para fobias o el hecho de no evaluar el miedo en un escenario real.