“El mundo en que vivimos es un producto de la razón humana, es la combinación de la tecnología y la razón que da a luz a la tecnología. El Homo Sapiens siendo Homo Faber, convirtió todo lo que lo rodea en artificial. En este sentido, preciso el animal humano es necesariamente contranatural y antinatural, el producto más paradójico de la naturaleza. Se ha convertido, en suma, en un homo technologicus” (Gingras, 2002).

El enorme avance que la tecnología detenta a nivel global genera un contraste inconfundible con la lentitud que en Argentina en particular y en América Latina en general han demostramos para asimilar el cambio y aprovechar el fluido de la ola para incluir a los ciudadanos en la Economía del Conocimiento.

Cada vez cobra más fuerza la percepción general -tanto académica, como gubernamental- de que los empresarios trabajando en la sensibilización y formación de recursos, son operarios ineptos para determinar la necesidad de una nación, cuando invariablemente su opinión está viciada por el hoy y ahora de su compañía.

Conocimiento Cercano y Continuo

El trabajador necesita una garantía de educación continua y cercana, que lo proyecte al futuro y genere un concepto de carrera profesional, buscando puntos de contactos permanentes con el mundo académico.

El viejo axioma de que un título terciario o universitario es símbolo de conocimiento hoy es cuestionado por la curva evolutiva de la innovación que requiere habilidades nuevas cada día, muchas de las cuales aún buscan las conexiones neuronales correctas para salir a la luz.

Es necesario invertir el flujo del conocimiento, hacer que en lugar de que las personas vayan por él a un lugar determinado, mane de forma continua hacia cada persona, para potenciar su talento.

La titulación es solo un hito en una línea de tiempo, con un solo parámetro fijo, el cambio continuo.

Necesitamos certificar competencias, y complementar conocimientos para adaptarnos y amigarnos con el futuro.

Las cámaras empresarias, han sido un catalizador fallado en la batería productiva del país, consumieron enormes presupuestos, y los resultados están a la vista, un desastre.

Mientras en Estados Unidos faltan cuatrocientos mil recursos que sepan manejar grandes datos, machine Learning y todas las “mancias” que se desprenden de la inteligencia artificial, en Argentina enseñamos Java.

No hay liderazgo sin herramientas apropiadas

Java es un lenguaje propio de una cultura tecnológica que pretende colocar al ERP en el centro de la escena, sin darse cuenta los ERP hoy esta en un claro proceso de comoditización.

Mientras que en Estados Unidos existe un agujero negro cibercriminal producto de la falta de cien mil recursos anuales, en Argentina usamos el presupuesto para generar cero especialistas en ciberseguridad.

Es hora de ir pensando en una Ingeniería en Ciberseguridad, con profesionales de elite, que puedan defender de forma concreta la soberanía digital de Argentina o de cualquier país de América Latina.

Tenga en cuenta, apreciado lector que solo hablé de las necesidades de Estados Unidos y no de todo el planeta.

La ineptitud empresaria, las constantes operaciones políticas que propiciaban mantener el status quo a como dé lugar, se sustentaba generando pequeños cambios, para que nada cambie.

El eje de la discusión que garantice la seguridad social del futuro ha cambiado, y debemos abonar estos nuevos brotes, para evitar que la misma tecnología a la que nos aferramos, no sea el actor que nos deje en la marginalidad de la modernidad.

Necesitamos refundar el rol social de cada actor

La voraz y materialista visión empresaria debe ser ubicada en el lugar que le corresponde en el contexto social, dejando que se pueda nutrir y desarrollar de las directrices estratégicas que emanen del centro de la escena, conformada por la academia, la política y el mundo del trabajo.

Esto incluye la elaboración de una ley de software 2020/2030 que alimente a una industria proactiva y no a multinacionales que llevan su dinero al exterior, vulnerando la sustentabilidad del ecosistema de seguridad social.

Los jóvenes de hoy serán los jubilados del mañana, debemos tener una estrategia a 50 años como Nación Tecnológica.

El cambio llegó, asumamos nuestra responsabilidad histórica y tengamos la generosidad de invertir el producto de nuestro trabajo en el desarrollo de nuestros hijos y nietos.

Sostengo que la tecnología es una herramienta que puede ser el motor del futuro o la pala que nos entierre fuera de la economía del conocimiento.

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Marcelo Lozano – General Publisher IT CONNECT