Cuando una tarjeta NFC se pierde o es robada, los ladrones actúan mucho más rápido que el proceso estándar de bloqueo de tarjetas.

Y en este método de pago, el índice de fraude es el doble en comparación con la modalidad con contacto.

Muchos sistemas de tarjetas aún confían en la capacidad del TPV (terminal punto de venta) para controlar y aceptar transacciones sin conexión a internet.

Hoy, los procesos existentes para propagar la información no están diseñados para reaccionar en la rapidez que lo necesitamos: la orden de bloquear una tarjeta es iniciada por el titular de la tarjeta al banco emisor.

Luego, el banco emisor informa a los sistemas que distribuyen la información a los adquirentes.

Por último, los adquirentes envían la información a los terminales de punto de venta.

¿Cómo se mejora el flujo de trabajo actual con la tecnología Blockchain?

Esta tecnología permite crear una red distribuida entre pares.

Por ejemplo, los pares de los TPV, los servidores bancarios y el teléfono inteligente del titular de la tarjeta.

En esta red, la información no tiene que pasar por actores centralizados.

Cuando una tarjeta es robada, el titular usa la aplicación de banca móvil para informar la situación y pedirle al banco que la bloquee, como es habitual.

¿Qué estudio realizó Worldline?

Para aprovechar todo el valor de la tecnología Blockchain en este proceso, Worldline ha desarrollado una aplicación móvil que mejora la de la banca móvil al insertar en forma automática el número de la tarjeta robada directamente en el libro mayor de la tecnología Blockchain.

Al nivel del terminal de punto de venta, se implementó un software adaptado que le permite al terminal dialogar con la red Blockchain y actualizar sus listas de interés.

Como los terminales TPV están conectados a la red, reciben la información para bloquear la tarjeta en forma directa e inmediata.