Whitney Elizabeth Houston, la mujer que sorprendió y marcó para siempre la escena musical con su poderosa, luminosa, potente, fresca y pura voz, vino al mundo el 9 de agosto de 1963.

Los entendidos afirman que su rango vocal se extendía del Do3 hasta el do♯6, o fa6 en altissimo, con el tono de una Mezzosoprano ligera. Según Guinness World Records, la artista femenina más galardonada de todos los tiempos: dos premios Emmy, seis Grammy, treinta Billboard Music Awards y veintidós American Music Awards, un increíble total de 415 premios en su carrera. Y una de las reinas en cuanto a ventas de discos se refiere, con más de 170 millones de álbumes, sencillos y videos.

Whitney deleitó a su público de todo el planeta, con R&B, soul, blues y góspel; pero también fue actriz, compositora, productora, empresaria y modelo. Y es que la hija de Cissy Houston, prima de Dionne Warwick y Dee Dee Warwick, y ahijada, nada más y nada menos que de Aretha Franklin; Whitney llegó a la fama en 1985 con su álbum homónimo, que llegó a vender 30 millones de copias y se convirtió en el álbum de debut con mayores ventas de una intérprete femenina en la historia; también fue la intérprete femenina con más semanas en la primera posición de las listas de éxitos, durante cincuenta semanas. Y en 2001 firmó el contrato con el salario más alto de la historia, por 100 millones de dólares con la discográfica Arista.​

Whitney ha sido, es y será influencia de las más grandes cantantes de varias generaciones, como Christina Aguilera, Céline Dion, Jessica Simpson, Ariana Grande, Alicia Keys, Britney Spears, Nelly Furtado, entre otras.

Tristemente en febrero de 2012, a dos días de su última interpretación pública, fue encontrada en la bañera de su habitación un hotel de Beverly Hills, ahogada por efecto de una enfermedad cardíaca que padecía y tras haber inhalado cocaína.​ Tres años después, su hija, Bobbi Kristina Brown, fue enterrada junto a ella.