El planeta y el espacio son temas estudiados muy a fondo en los actuales momentos, aunque sin lugar a dudas, la mayor apuesta jamás conocida será el SKA, el proyecto tecnológico y científico desarrollado de forma mancomunada por varios países y que supondrá en su momento el telescopio más grande y preciso de la historia.

Esta futura “telaraña de antenas” está ahora en el tramo final de su fase de diseño y, una vez terminado, será el radiotelescopio con mayor capacidad de barrido del cielo, mayor precisión, campo de visión y sensibilidad.

Gracias a esto se podrá observar el momento de formación de las primeras galaxias, comprobar las afirmaciones de Albert Einstein en su teoría de la relatividad general, estudiar la formación de otros sistemas solares, saber más de los púlsares -estrellas de neutrones- o buscar biomarcadores vinculados con la habitabilidad de planetas.

“SKA va a ser un proyecto muy terrícola y el único que puede y podrá presumir de ser un proyecto a escala planetaria”, señaló Lourdes Verdes-Montenegro, coordinadora de la participación española en el proyecto SKA e investigadora del Instituto de Astrofísica de Andalucía (sur de España) en declaraciones ofrecidas a la agencia EFE.

SKA abrirá una nueva ventana al universo y revolucionará nuestra forma de verlo, según esta científica, quien recuerda que España lleva años trabajando en el proyecto y se acaba de incorporar a la Organización de SKA, convirtiéndose en el undécimo miembro -después se ha unido Francia-.

Además, están en la organización Australia, Canadá, China, India, Italia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Suecia, los Países Bajos y el Reino Unido.

Aunque el pilar fundamental del SKA está formado por 11 países miembros, alrededor de 100 organizaciones de 20 países están participando en el diseño y desarrollo del SKA. Científicos e ingenieros líderes mundiales en su especialidad están desarrollando un instrumento que requerirá de supercomputadores mucho más rápidos que cualquiera de los actuales, así como de una tecnología de red que permita un tráfico mayor que todo el que actualmente circula por Internet.

TODA UNA RED TECNOLÓGICA Y CIENTÍFICA

El Square Killometer Array (SKA) es un proyecto científico que supone un desafió de ingeniería, al tener como objetivo construir un gran telescopio, el mayor nunca levantado en el planeta Tierra, con la finalidad general de estudiar (a través de la captación hipersensible de ondas de radio), la evolución de la formación del Universo.

El nombre del proyecto SKA alude al área colectora del radiotelescopio formada por la suma de todas las antenas individuales, que es en total de 1 kilómetro cuadrado; es decir como si fuese un solo radiotelescopio de 1 kilómetro cuadrado de área de recepción.

Está compuesto por 3000 antenas distribuidas en una extensión de varios kilómetros, y así se le dotarán de esa enorme sensibilidad. Dichas antenas constituirán una red de sensores de escala continental, distribuidos en una formación espiral de hasta 3000 kilómetros de extensión.

DOS FOCOS GEOGRÁFICOS

Entre los planes primarios e encuentra el hecho de ya haberse acordado una ubicación dual en dos zonas del planeta con características idóneas para su funcionamiento, contando ambas con alta irradiación solar: la mayor parte de las antenas parabólicas de la Fase I y II de SKA se construirán en Sudáfrica, junto con los dipolos de frecuencia intermedia, mientras que las antenas de baja frecuencia se ubicarán en Australia/Nueva Zelanda.

Todos ellos son lugares más o menos remotos elegidos para evitar que los aparatos electrónicos que emiten radiofrecuencias y usados por humanos interfieran en las débiles señales del universo.

El SKA revolucionará los estudios sobre la formación y evolución de las primeras estrellas y galaxias después del Big Bang, el papel del magnetismo cósmico, la naturaleza de la gravedad, y posiblemente incluso de posible vida más allá de la Tierra.

Las antenas dipolo recibirán frecuencias muy bajas y servirán, entre otras cosas, para analizar el momento en el que nacieron las primeras estrellas y galaxias, y las parabólicas captarán frecuencias más altas para la observación de púlsares y agujeros negros y la posible detección de las ondas gravitacionales.

El proyecto SKA se desarrollará de forma escalonada. La fase de preconstrucción comenzó en 2012 y se extenderá hasta la segunda mitad de esta década. Involucra el diseño detallado, la implementación, trabajos de investigación y desarrollo, así como la preparación de toda la contratación necesaria para dejar la primera fase de SKA lista para construcción.

La construcción de SKA se extenderá en dos fases principales. La primera fase, se desarrollará  entre 2018 y mediados de las década de los 2020, y supondrá también una “prueba de concepto” de todo el sistema.

El SKA comenzará a producir la primera ciencia hacia el año 2020 con una red parcialmente completa de telescopios.

La actual fase de diseño está completamente financiada, con un coste total de 150 millones de euros (173 millones de dólares); el coste total de la construcción de SKA1 ha sido limitado a 674 millones (779).