Google sigue en el ojo de las autoridades, sobretodo en Estados Unidos donde el presidente Donald Trump ha marcado una guerra frontal por el supuesto amaño de información y contenidos para desprestigiar su gestión. Los problemas legales podrían seguir apareciendo pero ya no en el tema político sino en el corporativo y económico, pues el senador por Utah, Orrin Hatch, hizo un llamado a los entes reguladores para a reabrir una investigación antimonopolio en su contra que finalizó en el 2013.

Hatch pidió a la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés) “que reconsidere los efectos de la conducta de competencia de Google en búsquedas y publicidad digital”. Entre sus alegatos se encuentran que desde aquel entonces, muchos cambios se han suscitado y la realidad de la compañía ha variado.

El congresista dijo que le preocupaba una “conducta supuestamente anticompetitiva” por parte del gigante de internet, expuesta en el programa de televisión “60 Minutes”, de CBS, y otros informes que demostraban que Google “decidió eliminar de sus plataformas negocios legales con los que aparentemente la compañía no está de acuerdo”.

Estas alegaciones aparecen listadas en una carta que Hatch envió a la Comisión Federal, incluyendo una carta enviada por dos senadores demócratas a la Comisión Federal de Comunicaciones en la que resaltaban el almacenamiento de información de locación de usuarios Android sin que estos lo supieran.

“También ha habido otros cambios importantes en el mercado en los cinco años desde el cierre de la investigación de la FTC, incluido el cambio a plataformas móviles”, dijo Hatch en su carta al presidente de la FTC, Joseph Simons.

Aunque los legisladores no tienen un papel formal para determinar cómo la agencia independiente maneja sus investigaciones, el pedido de Hatch se produce en medio de quejas crecientes por parte de algunas organizaciones activistas, y después de una serie de investigaciones antimonopolio contra Google en la Unión Europea.

En 2013, la FTC no encontró evidencia de que Google favoreciera sus contenidos en detrimento de los de competidores en sus resultados de búsqueda.

En el caso más reciente de Europa, en julio la UE le impuso a Google una multa antimonopolio récord de 4.340 millones de euros (5.040 millones de dólares), argumentando que usó ilegalmente su sistema operativo Android para fortalecer el dominio de su motor de búsqueda.

En el documento también se hace mención a un memo filtrado por el Wall Street Journal en 2015 en el que se le recomendaba a la FTC presentar una demanda contra Google por uso de tácticas anticompetitivas. Tal recomendación fue misteriosamente ignorada y se fijó un acuerdo en la que la compañía se comprometía a implementar cambios.

Por último, de la misma forma se cita una investigación de 2010 sobre la adquisición de AdMob por parte de Google en la que se mencionaba que Apple se convertiría en una fuerza publicitaria, lo cual nunca llegó a ocurrir realmente.