El gigante tecnológico Samsung fue noticia el pasado miércoles al ser multado junto a Apple por el regulador comercial de Italia, organismo que tras realizar una investigación, concluyó que ambas empresas incurrieron en fallos contra el usuario por la denominada “obsolenscencia programada”, es decir, ejecutar acciones deliberadas para acortar la vida útil de los aparatos para buscar la compra de uno nuevo.

Como era de esperarse, el fabricante surcoreano salió al paso a dichas acusaciones negando el empleo de prácticas ilegales, al tiempo que adelantó que apelará el fallo en busca de redimir su credibilidad.

“En Samsung la satisfacción del cliente es fundamental para nuestro negocio y nuestro objetivo es ofrecer la mejor experiencia posible. Estamos decepcionados con la decisión de la Autoridad Italiana de Competencia”, indicó la compañía en un comunicado.

La Autoridad italiana garante de la competencia del mercado (AGCM) impuso el miércoles esa multa de cinco millones de euros a Samsung y otra de diez millones al gigante de las telecomunicaciones Apple por considerar que incurrieron en estrategias desleales.

El organismo cree demostrado que, tras dos exhaustivas investigaciones, ambas compañías obligaron “a los consumidores a descargar algunas actualizaciones en sus teléfonos móviles que causaron graves errores y redujeron significativamente su funcionamiento, acelerando así su sustitución por productos más recientes”, según un comunicado.

Los dos gigantes de la telefonía violaron así los artículos 20, 21, 22 y 24 del Código de los Consumidores “al proponer insistentemente la descarga de actualizaciones de software que sus aparatos no podían soportar correctamente, sin informarles adecuadamente ni proporcionarles una forma efectiva de recuperar la plena funcionalidad de sus aparatos”.

A Samsung se le acusa de realizar la práctica ilegal desde mayo de 2016, al impulsar a los usuarios de modelos Note 4 a instalar un nuevo firmware concebido para los modelos Note 7, sin informar de sus consecuencias.

Sin embargo, Samsung niega rotundamente estas acusaciones y ha garantizado que “no lanzó ninguna actualización de software que redujera el rendimiento del (teléfono) Galaxy Note 4”.

“Por contra, Samsung siempre ha publicado actualizaciones de software que permiten a nuestros clientes tener la mejor experiencia posible. Tomaremos las acciones legales necesarias para apelar la decisión de la Autoridad Italiana de Competencia”, concluyó la compañía en su parte oficial.

Es la primera decisión en el mundo que penaliza la “obsolescencia programada”.

Paralelamente, Apple está siendo también investigada por los tribunales franceses en relación a los delitos de “fraude” y “ralentización programada” debido a la manipulación de las baterías en sus iPhone más antiguos.