Samsung Electronics dio a conocer las buenas noticias de sus índices financieros en el tercer trimestre de 2018, un balance que reportó un crecimiento de 17% respecto al año anterior, y que estuvo apuntalado por una facturación destacada en el ramo de los chips de memoria.

El gigante surcoreano informó este miércoles en un comunicado que obtuvo un beneficio neto récord en el tercer trimestre del año, con 413,15 billones de wones (10.167 millones de euros), lo que representa una mejora del 17,5% en comparación con su resultado del mismo periodo de 2017.

Además, la multinacional logró un beneficio por operaciones entre julio y septiembre de 17,57 billones de wones (13.585 millones de euros), un 20,9% por encima del dato correspondiente al mismo trimestre del año pasado.

En cuanto a las ventas, estas sumaron 65,46 billones de wones (50.622 millones de euros) en el tercer trimestre, lo que supone un crecimiento interanual del 5,5%.

Como se mencionó al principio, los chips de memoria fueron los responsables de todos estos indicadores positivos. En números, este segmento aumento del 29,1% en su facturación alcanzando los 21,05 billones de wones (16.273 millones de euros).

Asimismo, a rentabilidad sobre recursos propios (RoE) de Samsung se situó en el tercer trimestre del año en el 23%, una décima por encima del dato de un año antes, mientras el margen de la compañía sobre el resultado bruto de explotación (Ebitda) aumentó al 37% desde el 32% del tercer trimestre de 2017.

Contrariamente, en el reporte se indica que la división de telecomunicaciones registró una caída del 10% de sus ingresos, hasta 24,91 billones de wones (19.257 millones de euros), incluyendo un retroceso del 11,8% en las ventas de teléfonos móviles, hasta 23,99 billones de wones (18.546 millones de euros).

La reducción en el segmento móvil tiene que ver con una mayor competencia en el sector, tanto en la gama alta con compañías como Huawei o Apple, como en las gamas medias y bajas por el gran crecimiento que están teniendo las marcas chinas.

A pesar de ello, las ventas de terminales como el Note 9 han sido muy sólidas, según afirmó la compañía.

Respecto a este retroceso, el fabricante señaló el impacto negativo en los resultados del negocio de móviles por el incremento de los gastos en publicidad, así como del tipo de cambio.

Esto a su vez tendrá consecuencias y ya la compañía anticipa una caída de sus resultados en el último trimestre de 2018 como consecuencia de los mayores gastos de marketing durante la temporada navideña y también al reconocer el estancamiento en las ventas de chips luego de dos años de absoluta bonanza.

En los últimos años la compañía había disparado sus ingresos gracias sobre todo al segmento de chips, pero próximamente la compañía afirma que va esos ingresos van a reducirse ligeramente.

Al ser un segmento tan importante para la compañía, Samsung anunció que van a invertir 31,8 billones de wones para crear nuevas instalaciones y expandir las actuales durante los próximos meses, la mayoría de las cuales van a ir destinadas a la fabricación de chips.