El regulador de competencia de Gran Bretaña remitió la adquisición de Viasat de su rival satelital Inmarsat por 7.300 millones de dólares para una investigación en profundidad, dijo el viernes, lo que aumenta la posibilidad de que el acuerdo se retrase.

El plan de Viasat, con sede en Estados Unidos, para comprar la compañía británica se anunció a fines del año pasado y se esperaba que se cerrara en la segunda mitad de este año, pero la Autoridad de Competencia y Mercados (CMA) tiene 24 semanas para completar su investigación.

La preocupación de la CMA es que la unión podría obstaculizar la competencia en el mercado de la conectividad de la aviación, lo que llevaría a las aerolíneas a enfrentar precios más altos por el Wi-Fi a bordo.

Las autoridades británicas y estadounidenses ya han dado autorización de seguridad para la toma de posesión.

Viasat ofrece servicios de conectividad a clientes residenciales, de aviación y de defensa en América del Norte, mientras que Inmarsat brinda servicios de comunicaciones satelitales a los sectores de navegación y aviación, así como a departamentos gubernamentales.

Las dos compañías dijeron que siguen confiando en que el acuerdo se concretará y aumentará la disponibilidad de Wi-Fi asequible en vuelo, y señalaron que los rivales Panasonic e Intelsat representan más del 75 % del mercado en vuelos de larga distancia.

La declaración conjunta de Viasat e Inmarsat dijo que comunicarán cualquier retraso esperado en el cierre del acuerdo a medida que avance su compromiso con la CMA.

Por su parte, el organismo de control dijo que el acuerdo requiere una mayor investigación porque podría resultar en una «disminución sustancial de la competencia dentro de un mercado o mercados» en el Reino Unido, según la información que tiene actualmente.

Fuente: Reuters