36 expertos internacionales en salud mental, científicos sociales y académicos de centros de investigación y universidades como la de Oxford (Reino Unido), John Hopkins (Estados Unidos), Estocolmo (Suecia) o Sídney (Australia) han mostrado su oposición a la inclusión de la adicción a los videojuegos en la clasificación de desórdenes mentales de la OMS.

Los argumentos de estas autoridades están reunidos en el estudio académico ‘Una débil base científica para el trastorno por videojuegos: seamos cautos’, que será publicado “en los próximos días” en la revista Journal of Behavioral Addiction, como ha explicado la Asociación Española de Videojuegos (AEVI), en un comunicado difundido este jueves.

En el texto académico, estos investigadores reconocen que existe “mucha confusión” sobre qué es exactamente la adicción a los videojuegos, y alertan de que la calidad base empírica existente “es baja”, ya que formalizar “un tipo de conducta” como desorden mental con la intención de profundizar en una investigación “colisiona con su objetivo clínico”.

Los autores del estudio han afirmado que “no se ha aplicado” ningún estándar científico “sólido” en la decisión de la OMS, cuya formalización consideran que podría ser “producto de un pánico moral que puede contribuir a incrementar”. En ese sentido, defienden que una adicción debería ser establecida “de forma clara y sin ambages” antes de ser formalizada como desorden en el sistema de clasificación de enfermedades.

MÁS APOYOS EN DEFENSA DE LOS VIDEOJUEGOS

AEVI ha confirmado que sus homólogas de Brasil, Sudáfrica y Corea del Sur se han sumado al conjunto de 22 colectivos nacionales del sector en su iniciativa para instar a la Organización Mundial de la Salud para que revierta su plan de incluir a los videojuegos en su clasificación mundial de adicciones.

El director general de AEVI, José María Moreno, ha instado a la OMS a actuar “con prudencia y cautela” antes de tomar una decisión “irreversible” que genere una imagen “negativa” de los jugadores de todo el mundo. La asociación española ha destacado el “consenso” existente en reconocer el carácter “educacional, terapéutico y recreativo de los videojuegos”.