La nueva campaña de depuración de cuentas en Twitter sigue causando efectos. La plataforma, en su afán por generar mayor transparencia en su dinámica, ejecuta una limpieza sistemática en la que se eliminan o no se contabilizan las cuentas bloqueadas, ha generado una baja en el estatus de varias personalidades.

Tal como se esperaba, figuras públicas de cualquier ámbito verían afectados sus perfiles con la disminución de los seguidores. No solo cantantes y celebridades han sido tocadas por la medida, pues hasta nombres con altos cargos políticos han visto una ligera merma en sus followers.

Ejemplo de ello es lo ocurrido con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, quien perdió unos 30.000 seguidores en Twitter tras la decisión de la red social de eliminar cuentas consideradas como falsas.

A pesar de esa reducción, el jefe del Gobierno canadiense perdió menos del 1 % de sus seguidores en Twitter y sigue contando con 4,25 millones.

No es el único caso cuanto a dignatarios se refiere. La revista “Variety” en Estados Unidos ha señalado que el presidente estadounidense, Donald Trump, perdió unos 300.000 seguidores en Twitter y ahora dispone de 53,1 millones, tras la eliminación de las cuentas falsas.

Incluso en la propia Canadá, Trudeau no es el único político afectado por la medida.

El anterior primer ministro canadiense, el conservador Stephen Harper, que fue derrotado en las elecciones de 2015 por Trudeau, ha sufrido una reducción de 20.000 seguidores en su cuenta.

La plataforma social anunció que a partir de esta semana empezaría a eliminar decenas de millones de cuentas consideradas fraudulentas, empezando por perfiles que ya habían sido señalados en el pasado como sospechosos.

Twitter considera que alrededor de un 6 % de las cuentas existentes hasta ahora eran sospechosas y claramente falsas.

En los últimos años han proliferado empresas que venden seguidores de Twitter y tuits a individuos y compañías.