El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha criticado la violencia de los videojuegos ante representantes del sector, en una reunión celebrada este jueves. En el encuentro, organizaciones conservadoras pidieron al mandatario restricciones legales al acceso de menores a este tipo de contenidos.

Trump ha mantenido este jueves una reunión en la Casa Blanca con representantes de la industria de los videojuegos, legisladores republicanos y miembros de organizaciones conservadoras, como parte de la ronda de encuentros que el presidente estadounidense está manteniendo para analizar vías para prevenir episodios violentos como el tiroteo en una escuela de Florida sucedido en febrero, que se saldó con 17 personas fallecidas.

En esta línea, Donald Trump ya anunció medidas para restringir la compra de armas a jóvenes y criticó públicamente que el contenido de los videojuegos a los que tienen acceso los niños son “muy violentos”. Así, en la reunión, tal y como ha recogido el diario The Washington Post, Trump mostró a los asistentes varias escenas de videojuegos que mostraban asesinatos de personas.

Según ha informado el citado medio, en el encuentro han estado presentes ejecutivos de la industria de videojuegos como Robert Altman, CEO de ZeniMax, desarrolladora responsable de sagas como Fallout; Strauss Zelnick, máximo responsable de Take Two Interactive, compañía responsable de la franquicia Grand Theft Auto, y el dirigente de la Asociación de Software de Entretenimiento (ESA), Michael Gallagher.

DIFERENTES POSTURAS

Tras la reunión, los participantes han mostrado posturas contrapuestas. Así, la ESA ha declarado en un comunicado recogido por The Washington Post que en el encuentro se mostraron “numerosos” estudios científicos “que establecen que no hay conexión entre videojuegos y violencia”, y se ha expuesto cómo el sistema de calificación por edades ayuda “de forma efectiva” a los padres a decidir compras.

El presidente de la organización conservadora Media Research Council, Brent Bozell, también presente en el encuentro, ha comunicado a Trump la necesidad de aplicar una regulación “mucho más estricta” a la industria de los videojuegos, ya que ha defendido que los título violentos deben ser tratados al mismo nivel “que el tabaco o el alcohol”.

Por su parte, la congresista republicana Vicky Hartzler ha reconocido la existencia de “estudios” que establecen que no existen “enlaces causales”, pero ha defendido que, “de forma intuitiva”, el visionado prolongado de contenidos violentos “podría desensibilizar a una persona joven”. Por ello, se ha mostrado partidaria de activar una legislación restrictiva a la compra de juegos violentos por parte de los más jóvenes.