La agencia de calificación de riesgo Moody’s rebajó este viernes de estable a negativa la perspectiva crediticia de Nokia, al estimar que el crecimiento de la empresa finlandesa en 2019 será más lento de lo previsto en sus últimas estimaciones.

Moody’s mantuvo inalterada la nota a largo plazo que concede a Nokia en Ba1, el nivel más alto dentro del grupo de calificaciones que desaconsejan la inversión, pero advirtió de que podría degradar esa nota si la compañía tecnológica no apresura la mejora de su perfil financiero, reseñó EFE.

De acuerdo a la agencia, Nokia debería incrementar en 2019 sus ingresos, las ganancias operativas y el flujo de caja, incluidos los costes de reestructuración, si desea mantener la calificación de Ba1.

Moody’s esperaba que el resultado operativo del fabricante tecnológico en 2018 fuese “relativamente débil”, seguido de un repunte cíclico más fuerte en esteaño, gracias al crecimiento del mercado de telefonía de quinta generación (5G) y la mejora de su rentabilidad.

Los resultados presentados por Nokia hace una semana correspondientes al año pasado y sus previsiones para 2019 hacen prever que el ritmo de esa mejora no será suficiente para reforzar su perfil financiero, señala la agencia británica.

Nokia estima que el primer semestre de este año será relativamente flojo, aunque espera repuntar durante el segundo semestre del año y especialmente en 2020, cuando calcula que las operadoras decididan invertir en la tecnología 5G.

Moody’s calcula que el apalancamiento bruto y el flujo de caja libre de la firma finlandesa durante el ejercicio 2019 serán más débiles de lo que espera la propia compañía.

De igual manera alertó de que el flujo de caja libre anual de Nokia registra un déficit continuo, a raíz de los costes de reestructuración luego de adquirir Alcatel-Lucent en 2016 y de los crecientes dividendos que reparte pese a registrar pérdidas netas.