Cuando esta tarde el ‘rover’ Perseverance se pose sobre Marte después de casi 480 millones de kilómetros de vuelo espacial desde la Tierra, comenzará a rodar, si todo va bien, sobre el suelo yermo de Timanfaya… o quizás del Canyon de Chelly, si se desvía al este, de Torres del Paine, si cae algo más al norte.

La NASA ha determinado que el quinto ‘rover’ que explorará Marte sobre el terreno en los últimos 24 años aterrice en Jezero, un cráter de 49 kilómetros situado en el hemisferio norte del Planeta Rojo, justo en el borde entre una meseta elevada, conocida como Terra Sabaea, y una llanura más baja, denominada Isidis Planitia.

Si todo va como está previsto, Perseverance tendrá que posarse dentro de un círculo de apenas ocho kilómetros de diámetro, situado a los pies de lo que parecen los restos de un delta en una zona de la que se piensa que estuvo inundada en el pasado.

De hecho, como explica la propia NASA en la página web de la misión, sus científicos creen que hace unos 3.500 millones de años varios ríos desembocaban allí en un gigantesco lago. Y donde hay agua, añade, es probable que alguna vez hubiera vida.

La zona objetivo para colocar el nuevo robot de exploración ha sido dividida en cuadrículas de 1,2 x 1,2 kilómetros, a las que el equipo que preparó la misión ha bautizado utilizando nombres de espacios naturales del mundo, la mayoría catalogados como Parques Nacionales o Parques Nacionales en sus respectivos países.

En el mapa, publicado en noviembre en la revista científica “Space Science Reviews”, aparecen rincones como Canyon de Chelly (área natural protegida en Arizona, EE.UU), Torres del Paine (Parque Nacional de Chile), Arrecife Alacranes (Parque Nacional del Golfo de México), Galápagos (Ecuador), Verdon (Parque Natural de Francia), Sequoia (EE.UU) ó Tijuca (parque Nacional en Rio de Janeiro).

Dentro del área potencial de aterrizaje, a los pies del antiguo delta, figura el nombre de Timanfaya (Parque Natural de Lanzarote, en las españolas Islas Canarias), que según ha adelantado la BBC es el punto escogido para posar a Perseverance.

La relación de la isla de Lanzarote con las agencias espaciales viene de largo, ya que sus paisajes volcánicos son uno de los lugares de la Tierra que más parecido guardan con los que existen en la Luna o Marte. Y no solo por su aspecto, sino también por las condiciones geológicas de sus múltiples conos, tubos de lava, coladas (“malpaís”, para los canarios) y llanuras de lapilli (o “picón”).

De hecho, la Agencia Espacial Europea lleva años trasladando a Lanzarote a equipos de astronautas, geólogos e ingenieros para entrenar en Timanfaya, en el Volcán de la Corona o en Tinguantón, cómo sería explorar el suelo de Marte, qué funcionaría y qué no, qué herramientas se necesitarían, dónde refugiarse de las radiaciones solares o dónde mirar, si se busca vida.

Lo hace en el programa de análogos espaciales Pangaea, con el que han colaborado directamente, entre otros, el ahora ministro español de Ciencia, Pedro Duque, y el investigador Jesús Martínez Frías, del Instituto de Geociencias de Madrid, uno de los científicos españoles que desde hace años venía defendiendo que la próxima misión a Marte tenía que rendir tributo a todo lo que Lanzarote ha enseñado.

La noticia ha sido recibida con “orgullo”. “Representa una oportunidad inmejorable para la promoción de la isla, ya que durante los próximos meses escucharemos los nombres de Lanzarote y de Timanfaya en foros científicos y en informativos internacionales en lo que será, sin duda, una campaña de publicidad de impacto global”, asegura la presidenta del cabildo de esta isla, Dolores Colujo, en un comunicado difundido en la web de la corporación. EFE