Facebook vuelve a cocinar un potaje de críticas. Si 2017 se convirtió en su «annus horribilis», el de este año debe marcar un punto de inflexión en su trayectoria. Las crisis de la fuga de datos personales y las polémicas en torno a su benevolencia con las noticias falsas pueden pasarle factura a largo plazo.Y, ahora, se empieza a calentar una nueva polémica: le acusan de compartir datos personales con, al menos, unos sesenta fabricantes de teléfonos móviles inteligentes.

La multinacional estadounidense ha mantenido, según publica «The New York Times», acuerdos comerciales con fabricantes de dispositivos móviles con los que ha facilitado acceso a datos personales de sus usuarios. Entre las marcas acusadas se encuentran Samsung, una de las que más dinero gestionan pro la venta de estos productos, aunque también se encuentran en la lista firmas como Microsoft o BlackBerry.

La investigación apunta, además, que este acceso a información sensible de la red social se proporcionó sin consentimiento explícito durante 10 años, aunque no se especifica el tiempo en que, supuestamente, se ha llevado a cabo este proceso.

Un acuerdo entre ambas partes que permitió, al parecer, que los fabricantes tuvieran consultar información de millones de usuarios como el estado civil, sexo, religión o ideología, en caso de que los perfiles de los mismos lo tuvieran agregado, dado que es son datos opcionales.

Y siguen vigentes en la actualidad, según las primeras hipótesis. Además de estos datos, se cree que Facebook también ha proporcionado a las marcas información a los contactos y amigos de los usuarios, un acceso privilegiado que pudieron romper las restricciones supuestamente implantadas por la red social.

El escándalo de Cambridge Analytica no ha hecho más que poner de manifiesto cómo Facebook había mirado hacia otro lado durante muchos años en el efervescente ecosistema de los desarrolladores que construían aplicaciones en su plataforma.

Muchos de ellos exitosos, que van desde conocidos juegos móviles como Zynga, el creador del juego FarmVille, hasta otros más pequeños, como el de la consultora vinculada al gabinete de Donald Trump que usó un cuestionario instalado por unos 300.000 usuarios para acceder a los perfiles de hasta 87 millones de sus amigos.

Esos desarrolladores se basaron en los canales de datos públicos de Facebook, conocidos como interfaces de programación de aplicaciones o API que, a partir de 2007, la compañía también los relacionó con datos privados para fabricantes de dispositivos. El detalle que no ha pasado por alto es que la «app» ha venido preinstalada en algunos modelos de teléfonos.

La red social confirma parte de la información

La propia compañía estadounidense ha confirmado parte de la investigación, aunque ha matizado que estos acuerdos no suponen ningún peligro adicional: «Aunque estamos de acuerdo con muchas de las preocupaciones pasadas sobre el control de información de Facebook a través de aplicaciones de terceros, no estamos de acuerdo con los problemas que han planteado sobre estas APIs», sostiene en un comunicado Ime Archibong, vicepresidente de producto de asociacines de Facebook.

«Esto es muy diferente de las API públicas utilizadas por desarrolladores externos, como Aleksandr Kogan. A estos desarrolladores de terceros no se les permitió ofrecer versiones de Facebook a los usuarios y, en cambio, utilizaron la información de la red social que los usuarios compartieron con ellos para crear experiencias completamente nuevas», añade.