La gran serie surcoreana Squid Game, solo tardó cuatro semanas  en convertirse en el programa de Netflix más visto jamás lanzado en cualquier idioma. Pero los resultados posteriores a esas cuatro semanas, son incluso más importantes, ya que los usuarios que devoraron, en el buen sentido de la palabra, Squid Game comenzaron a ver más programas en coreano.

Semanas después, el drama titulado My Name, donde una mujer que busca vengar el asesinato de su padre, saltó al top 10 de Netflix para series que no hablan inglés. Luego, The King’s Affection, un romance ambientado durante la dinastía Joseon, hizo lo mismo. La semana del 15 de noviembre, Hellbound, un thriller de fantasía ambientado en un futuro cercano, suplantó a Squid Game como el programa de habla no inglesa más visto en Netflix en todo el mundo.

Lo que más le agradó a la gran industria de streaming, fue que las serie no solo fueron popular en Corea del Sur. Los suscriptores las consumía en Indonesia, Tailandia, Colombia y México. En total, durante los últimos seis meses, Corea del Sur ha contribuido con más programas populares de Netflix que cualquier otro país además de EE. UU., según las listas semanales de los 10 principales de la compañía.

Netflix terminó septiembre con 213 millones de suscriptores, la mayor cantidad de cualquier servicio de transmisión, y los ejecutivos creen que algún día puede llegar a 500 millones de clientes. Los inversores, que valoran la empresa en más de 230.000 millones de dólares, esperan que Netflix continúe con su historial de añadir unos 20 millones de clientes cada año.

Michael Morris, analista de Guggenheim, puntualizó que para alcanzar sus nuevos objeticos, Asia Pacífico representa actualmente la mayor oportunidad de crecimiento de Netflix.

Este canal de streaming, comenzó a recolectar ideas consideradas demasiado vanguardistas para las emisoras y a construir una lista de programación que se inclinaba hacia el sexo y la violencia, así como temas espinosos, como la desigualdad social y la política.

Kingdom, fue uno de los primeros programas que Netflix compró en el nuevo molde, un drama con disfraces de zombis que la creadora Kim Eun-hee había estado presentando sin éxito a las emisoras coreanas durante más de cinco años. En 2019, cuando Netflix lanzó Kingdom, los espectadores respondieron favorablemente al material oscuro y la serie se convirtió en el primer gran éxito del servicio en Corea del Sur.

En 2020, la compañía obtuvo su primera ganancia anual en Corea del Sur y reportó ventas por $356 millones. Corea del Sur es ahora uno de los mercados más grandes de Netflix en Asia, solo detrás de Australia y Japón; sin embargo todavía está encontrando su camino en el sudeste asiático.

Fuente: Bloomberg