Pese a la incertidumbre que azota Cataluña, habrá una próxima edición de la feria de tecnología Mobile World Congress en 2018. La GSMA, patronal de operadores de telefonía móvil y organizadora del evento, ha anunciado que tiene un acuerdo con Barcelona para que la ciudad acoga la feria hasta el año 2023, aunque ha manifestado su preocupación acerca de la embestida soberanista.

Este anuncio no es baladí, puesto que dada la situación en la que se encuentra Cataluña y el cambio de sede fiscal de numerosas empresas de la región el escaparate, de dimensión global, podría sufrir unos efectos colaterales de una supuesta independencia. El congreso, que recibe más de cien mil visitantes cada año, tiene un impacto económico 465 millones de euros.

La organización ha confirmado, pese a las dudas iniciales, que finalmetne la edición del próximo año se quedará en Barcelona. Tendrá lugar del 26 de febrero al 1 de marzo, aunque no se descarta que a partir de entonces se replantee la situación. De hecho, la GSMA ha afirmado que «continúa monitorizando la situación en España y Cataluña y evaluando cualquier impacto potencial» para la Mobile World Capital y el Mobile World Congress. El evento es uno de los más prestigiosos del sector. Se lleva celebrando en Barcelona desde el año 2006 y se ha convertido en uno de los espacios donde se produce un mayor número de presentaciones de avances en comunicaciones inalámbricas y móviles.

Grandes firmas como Samsung, Huawei, LG o Sony han desvelado en anteriores ediciones sus nuevos productos. Otros como Apple han destinado por regla general más inversión en sus propios eventos independientes. En los últimos tiempos, además, ha virado hacia otras áreas como el «Internet de las Cosas», los dispositivos «wearables» y los avances sobre el coche autónomo y propuestas para conectadar el vehículo. La organización, cubriendose las espaldas para cambios a futuro, ya anunció el pasado año una edición alternativa, Mobile World Congress Americas, que se celebra en San Francisco (California), un enclave mucho más atractivo que Barcelona para determinadas empresas que tienen su sede central en EE.UU.