Desde hace un tiempo, unos pocos años en realidad, desde la hermética esfera de la tecnología ha surgido una tendencia de trabajar por la salud. Hay negocio ahí, en los datos, los cuales pueden ser incluso favorables a cruzarlos con otros servicios y calibrar no solo el estado de las personas sino contribuir a su bienestar. La moda de las pulseras de monitorización y fitness es pretender que los usuarios hagan algo de ejercicio. Entendido como «ejercicio» la secuencia de los 10.000 pasos diarios, una cantidad que se da por hecho como necesaria para estar bien físicamente. Pero, también, las máquinas de entrenamiento propias de los gimnasios han entrado en la era de la digitalización.

En la jungla de mancuernas, press banca y cintas de correr suelen habitar extraños seres. Al gimnasio acuden dos tipos de personas. Los que están en forma, quieren mejorar su físico y aplican a su vida un hábito saludable; y los que simplemente pisan los locales porque toca, porque quieren estar medianamente bien. Conforme la tecnología de consumo se ha hecho más presente en la sociedad, aparatos como pulsómetros, teléfonos móviles, aplicaciones de entrenamiento, relojes inteligentes, auriculares deportivos y una interminable lista de «gadgets» han hecho aparición para favorecer y mejorar las aptitudes a la hora de trabajar los cuerpos.

De ahí que las empresas especializadas también hayan hecho suyo el potencial que les brinda subirse a la ola de la digitalización. Pionera en el campo del fitness, la firma italiana Technogym ha invertido en innovación y desarrollo casi desde su nacimiento en 1983. Por su catálogo de productos se encuentran algunos ejemplos interesantes de cómo ha trastocado las pantallas táctiles y la tecnología en las máquinas de entrenamiento. Así, en 1996 lanzó el Wellness System, el primer sistema de software para gestionar el entrenamiento en el gimnasio, en 2003 una pantalla de televisión integrada en un equipo de fitness, en 2007 el primer equipo de fitness online y en 2012 la primera «nube» en el campo del fitness.

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Paralelamente a esos avances técnicos se puede observar cómo ha cambiado tanto el perfil de las personas que entrenan como el entorno. «Si piensas en los años 80, los gimnasios eran solo para un pequeño nicho de culturistas y fanáticos del deporte, en esos años el mundo estaba dominado por la cultura del fitness, músculos y apariencia», recuerda en declaraciones a este diario Nerio Alessandri, presidente de la compañía italiana Technogym. En su opinión, su mayor esfuerzo en esta materia ha sido «expandir el objetivo de las personas que realizan ejercicio físico a un público más amplio».

«La transformación digital está cambiando la forma en que vivimos nuestra vida cada día: cómo gestionamos nuestro negocio, compramos productos y servicios y nos comunicamos con otras personas»

Esa visión le ha llevado a querer exprimir una idea filosófica clásica, «Mens sana in corpore sano», por medio de un nuevo servicio. llamado MyWellness. Se trata de una plataforma que conecta todos los equipos de fitness a través de un sistema basado en la «nube», permitiendo que los usuarios puedan administrar perfectamente su estilo de vida, datos de entrenamiento y programas. En cualquier lugar y en cualquier momento. «La transformación digital está cambiando la forma en que vivimos nuestra vida cada día: cómo gestionamos nuestro negocio, compramos productos y servicios y nos comunicamos con otras personas. En fitness y también en wellnes, lo digital representa el cambio en la forma en que las personas acceden y experimentan el deporte y el ejercicio físico», apunta.

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