Las criptomonedas están a la orden del día. La revalorización del bitcóin en el último año y la noticia de que Venezuela creará su propia criptodivisa para hacer frente a las transacciones con el exterior han cerrado un 2017 donde estas monedas virtuales han dejado de ser algo propio de lo más entendidos para saltar a los informativos de todas las cadenas de televisión.

Pero, ¿qué es una criptomoneda? A diferencia del euro o del dólar, monedas de curso legal emitidas por un banco central, las criptomonedas siguen una filosofía descentralizadora”, como expone el analista de inteligencia de ElevenPaths (Telefónica), Félix Brezo. Esto significa que “no existe una unidad central que emita las unidades monetarias”, y son los propios usuarios quienes registran los libros contables de las transacciones.

La descentralización no es la única característica de las criptodivisas. Este tipo de moneda ofrece una capa adicional de anonimato, dado que el usuario no está obligado a identificarse y para realizar pagos solo hay que introducir las direcciones de las personas en las que se realizará la transferencia.

Si bien la descentralización y el anonimato han hecho que los “usuarios de algunos foros ‘underground’ dedicados al cibercrimen” se hayan fijado en ellas, como apunta Brezo, tienen más aplicaciones “más allá de su uso ilícito.

En realidad, cada vez hay más negocios que aceptan criptodivisas como medio de pago, sobre todo, aquellos servicios con presencia en la Red. No obstante, esto no significa que pronto vayan a implantarse en la vida diaria. Aunque el banco de inversiones Goldman Sachs ha admitido que las monedas digitales podrían tener éxito como dinero real.