La selección de Inglaterra cortó una larga sequía en los Mundiales, luego de clasificarse a las semifinales de Rusia 2018 con su triunfo de 2-0 sobre su similar de Suecia en Samara con goles de Harry Maguire y Dele.

Luego de acceder a la ronda de los cuatro mejores en Italia 90, el elenco de los “Tres Leones” tuvo que esperar 28 años para volver a este tipo de instancias y ahora deberá medir fuerzas ante Croacia, que en el partido de cierre de la jornada debió sufrir para dejar en el camino al anfitrión Rusia en la definición por penales.

La selección inglesa se metió en semis, gracias en gran medida a su potencial en acciones a pelota parada, que han producido ocho de sus once tantos en el torneo.

Frente a los nórdicos, los pupilos de Gareth Southgate volvieron a aprovechar esa estrategia con el tanto que abrió el marcador, un cabezazo del defensor Harry Maguire a la salida de un córner en la primera mitad (30).

El zaguero del Leicester aprovechó sus 194 cm de estatura para volar por encima de sus homólogos suecos y adelantar así a los suyos en la contienda.

En la segunda mitad, otro testarazo de Dele Alli a los 59 cerró el marcador.

Con el de Maguire, Inglaterra logró su cuarto gol de córner en Rusia-2018 que, sumado a los tres de penal de Harry Kane, a un remate de falta y a otros tres de jugada colectiva, han convertido a esta generación en la más goleadora de su historia en la competición con 11 tantos, igualando su mejor marca lograda en 1966 cuando se consagraron campeones por primera y única vez, en su propio territorio.

De acuerdo a una nota de la agencia AFP, el crédito en ese tipo de jugadas es para Allan Russell, quien trabajó en categorías inferiores en Escocia, Inglaterra y Estados Unidos antes de ser contratado por Southgate como asistente para entrenamientos específicos de los delanteros y que ha adaptado estrategias utilizadas en la NFL y la NBA.

Suecia llegaba a los cuartos con la estadística de su lado: en ocho encuentros oficiales entre ambos, los nórdicos solo habían perdido uno.

Además, para llegar a esta instancia, habían dejado por el camino a Holanda en la fase de clasificación, a Italia en los “playoffs” de repesca y a Alemania en el Grupo F, que lideró a pesar de caer (1-2) ante la vigente campeona.

Con un juego basado en su físico y su poderío a balón parado, los hombres de Janne Andersson le entregaron la pelota a sus contrincantes y esperaron.

Encerrados, aguardando salir al contragolpe, Suecia cedió la iniciativa y lo acabó pagando.

Si en un arco las jugadas a pelota parada han sido decisivas, en el otro las actuaciones de Jordan Pickford han sido igualmente determinantes.

El portero del Everton fue un muro inexpugnable para sus rivales, que siguieron intentándolo y se toparon siempre con sus guantes.