El Mundial de 2018 sigue sorprendiendo a propios y extraños. España, otro de los gigantes de las preferencias, se en quedó en el camino a manos del anfitrión Rusia que, amparado en su orden táctico, alargó el choque hasta la tanda de penales en la que salió airoso 4-3 para avanzar a la fase de los cuartos de final.

El portero Igor Akinfeev se convirtió en el héroe de los locales al detener los disparos de Koke e Iago Aspas para hacer delirar al estadio Luzhniki de Moscú en lo que fue la primera tanda penal en esta Copa Mundial de la FIFA.

Ambos equipos habían finalizado los 90 minutos igualados 1-1, pegando primero los ibéricos en en una jugada a balón parado en la que Sergio Ramos forcejeó con Sergei Ignashevich y el veterano defensa marcó en propia puerta, mientras que Artem Dzyuba produjo la paridad al convertir de manera impecable una pena máxima tras una mano en el área de Gerard Piqué.

Una sólida actuación defensiva de los locales en la prórroga propició la definición por penales, que Rusia ganó contra la campeona de 2010 con Akinfeev como héroe absoluto.

España cayó por cuarta vez ante el anfitrión de un Mundial, tras hacerlo en Italia-1934, Brasil-1950 y ante Corea del Sur en 2002, en la edición que ese país organizó de manera conjunta con Japón.

GUIÓN A RAJATABLA

El partido tuvo un guion invariable. España se encargó de mover el balón e intentar encontrar grietas en un bloque ruso con las líneas muy juntas.

La Roja tuvo el 74% de la posesión y dio 1.029 pases acertados, por 202 de los rusos.

El equipo local, cuyo plan para marcar pasaba por aprovechar una contra o un balón aéreo, logró su objetivo, al conseguir un gol en uno de los pocos acercamientos que tuvo.

Sergey Ignashevich se preocupó más por agarrar a Sergio Ramos en el lanzamiento de una falta lateral que por alcanzar el balón, que pegó en el tacón de su bota para batir a Akinfeev.

España gobernaba con un trío de mediapuntas formado por Marco Asensio, David Silva e Isco, el más inspirado, desplegando todo su repertorio de recursos técnicos ante una defensa rusa incapaz de frenarlo.

En los últimos minutos del primer tiempo, Rusia ganó unos metros y sus más de 75.000 hinchas se encendieron. Entonces llegó la jugada del empate. En un córner, Gerard Piqué saltó con el brazo levantado y tocó el balón dentro del área. Dzyuba igualó.

Conseguido el botín, Rusia volvió al plan inicial y España intercambió durante muchos minutos pases y más pases fuera de la zona de peligro.

Hierro intentó agitar el ataque dando entrada a Andrés Iniesta (67) y a Iago Aspas (80).

El héroe del triunfo en el Mundial de Sudáfrica 2010 fue el que más cerca estuvo de marcar (85) en un balón que Aspas templó con el pecho, pero su disparo pegado a un poste se encontró con Akinfeev.

Fue su último servicio a la Roja, que abandona tras 131 partidos.

Aspas siguió generando opciones y Rodrigo se sumó a la ofensiva cuando entró en la prórroga (104), que fue la primera en la que se aplicó la regla que permite un cuarto cambio, pero España no encontró el premio.

En el 115 apareció el VAR y el árbitro decidió que Piqué no había sido empujado dentro del área. Había comenzado a llover y el partido se decidió en los penales.

El Estadio Luzhniki se convirtió en una fiesta en honor a sus héroes, que ahora se verán las caras en cuartos al ganador entre Dinamarca y Croacia.