La NASA delegará completamente en robots la búsqueda de vida en otros planetas a través de análisis moleculares de rocas.

Los robots tendrán la autonomía de seleccionar y descartar la relevancia de los datos enviados a la Tierra.

El algoritmo de red neuronal puede clasificar datos con un 94% de precisión y aunque aún se deben perfeccionar algunos detalles, está previsto que se incorpore en misiones a Marte a partir del 2023.