La Casa Blanca ha pedido a las empresas robustecer los sistemas de seguridad para evitar futuros hackeos luego de los recientes hechos contra JBS y Colonial Pipeline.

EEUU reconoce que ha habido un incremento importante de ataques ransomware y por ello los invitó a tomar previsiones. “Las amenazas son graves y van en aumento. Los instamos a que tomen estos pasos críticos para proteger a sus organizaciones y al público estadounidense”, dijo Anne Neuberger, asesora de ciberseguridad del Consejo de Seguridad Nacional, en una carta.

Los últimos ciberataques han obligado a las compañías a mirar el ransomware como una amenaza para sus operaciones, dice la veterana de los servicios de inteligencia, y no solo por el robo de datos, que ha pasado a un segundo plano, ya que un ataque de esta magnitud puede afectar a uno o varios países.

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Neuberger hizo un llamado al sector privado a protegerse contra estas amenazas, pues ninguna empresa está a salvo de recibir un ataque ransomware “sin importar su tamaño o ubicación”.

Las declaraciones de la asesora de ciberseguridad estadounidense se dan a días del hackeo a los sistemas del mayor proveedor de carne del mundo, JBS, que tuvo que paralizar sus labores en Australia, Canadá y Estados Unidos.

Otro de los afectados por un hecho similar fue Colonial Pipeline, dueño de uno de los oleoductos más importantes de Estados Unidos. Además de cerrar sus operaciones y provocar una escasez de combustible en varios estados, la compañía desembolsilló 4.4 millones de dólares a los ciberdelincuentes de DarkSide para restaurar sus sistemas.