Cada vez más, el mundo se mueve más en la red y en un mundo tan hiperconectado existen grandes amenazas. El desarrollo y evolución tecnológica ha traído innumerables beneficios a la humanidad pero también arrastra consigo una serie de elementos perjudiciales, siendo los ciberataques uno de los focos principales en esta problemática.

Este fue el punto principal abordado en la conferencia anual más importante del planeta celebrada en Israel, y cuyo país anfitrión fue noticia al anunciar que comenzará la construcción de “ciberescudos” a fin de proteger principalmente a empresas y entes gubernamentales, que por lo general son los objetivos más vulnerables y predilectos de atentados en la red.

Frente a las amenazas crecientes, en los próximos meses se construirá la estructura tecnológica para la detección y mitigación de ciberamenazas, con un plazo de dos años aproximadamente para concluirlo, de acuerdo a información divulgada en una nota de la agencia internacional EFE.

Así lo explicó Yigal Unna, jefe de la Dirección nacional de ciberseguridad en Israel, entidad dirigida a coordinar las acciones de los distintos departamentos del Gobierno en este ámbito, ante un reducido grupo de periodistas en el marco de esta conferencia en Tel Aviv.

En el referido reporte se menciona que la escasa superficie de este país y su aislamiento geográfico condicionado por la costa y el desierto lo convierten en candidato idóneo para disponer de un “ciberescudo” protector, añadió Unna en sus declaraciones.

El internet con su facilidad de acceso a un mar de datos que supera al de los creados hasta ahora en toda la historia de la Humanidad, así como la ilimitada conectividad desde cualquier dispositivo móvil dispararán aún más los riesgos en la red.

Cooperación internacional, sistemas de alerta temprana y monitorización continua son algunas de las nuevas estrategias para proteger el ciberespacio de forma proactiva, una línea de acción que todos los participantes coincidieron en respaldar dada la importancia del tema, ligado no solo a la tecnología sino que se entremezcla con la mismísima seguridad nacional de todos los países.

La creación del escudo y otros movimientos de carácter operativo no son las únicas medidas, pues parte del consenso entre naciones se enfila hacia amalgamar criterios y establecer parámetros burocráticos con la articulación de legislaciones que apoyen y respalden el movimiento en contra de los ataques. Es por ello que se dieron los primeros pasos para formular políticas de alianzas internacionales y homogeneidad regulatoria frente al cibercrimen.

La automatización de ciberamenazas con inteligencia artificial en la era digital exige nuevas estrategias para protegerse más allá de los convencionales antivirus o sistemas cerrados, rápidamente obsoletos, y de antiguos métodos basados sólo en la capacidad de reacción tras un ataque, pero sin planes de prevención ni protocolos adicionales, coinciden empresas y gobiernos.

Otras preocupaciones atendidas durante dicha congregación fueron el lavado de dinero por cibercrimen (supone anualmente entre el 3 y el 5 por ciento del Producto Nacional Bruto global en el mundo) y la privacidad de los usuarios.