El tema de la privacidad y seguridad de la información personal de los usuarios no se detiene ni un sólo día y en esta dinámica, Google es una de las compañías a nivel mundial que son evaluadas constantemente.

La subsidiaria de Alphabet ha estado en el ojo del huracán y frecuentemente es supervisada, en especial a nivel gubernamental y judicial.

Sin embargo, el gigante informático sigue defendiendo su política interna de manejo de datos señalando que realizan estrictos controles en este apartado tratando de mantener la mayor transparencia y confiabilidad en su comunidad de clientes, una que sobrepasa ya los 1.400 millones nada más en su servicio de correo electrónico.

Google defendió la forma en que controla las aplicaciones “add-on” de terceros para Gmail en una carta a senadores estadounidenses, diciendo que su supervisión anticipada detecta a la “mayoría” de los usuarios con malas intenciones.

Para lograr este objetivo, la empresa afirmó que usa búsquedas automatizadas e informes de investigadores de seguridad para observar a terceros con acceso a datos de Gmail, pero no dio detalles sobre cuántos “add-on” ha detectado violando sus políticas.

Pero en la misiva también hay espacio para algunas conjeturas, pues la vicepresidenta de política pública de Google, ha confirmado que Gmail permite a los desarrolladores de aplicaciones el acceso a los correos electrónicos de los usuarios y compartir esos datos con otros, siempre que sean transparentes con los usuarios sobre cómo los usarán y obtengan su consentimiento.

La compañía asegura que ha llegado a bloquear algunas aplicaciones por pecar de falta de transparencia.

De acuerdo a una nota de la agencia internacional Reuters, la compañía no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.

Las prácticas de privacidad de Google han estado bajo un creciente escrutinio. La Comisión de Comercio del Senado tiene una audiencia programada el 26 de septiembre para preguntar a Google, Apple Inc, AT&T Inc y Twitter Inc sobre sus prácticas de privacidad de datos.

El presidente de la comisión del Senado, el republicano John Thune, y otros dos legisladores su partido destacaron en julio a través de una carta enviada a Google que su “supuesta falta de supervisión para garantizar que los datos de Gmail estén debidamente protegidos es motivo de preocupación”.

La corporación también fue duramente criticada por decidir que su consejero delegado, Larry Page, no comparecería ante el Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos para hablar sobre la seguridad y la privacidad de sus usuarios. Algo que sí hicieron Jack Dorsey, el director general de Twitter, y Sheryl Sandberg, la segunda de a bordo de Facebook.

La carta de Google tampoco responde directamente las interrogantes sobre las instancias en las que las aplicaciones pueden haber compartido incorrectamente los datos de usuarios.

“Cuando detectamos un comportamiento anómalo, investigamos. Y cuando suspendemos las aplicaciones, advertimos a los usuarios que eliminen el acceso de las aplicaciones a sus datos”, dice la carta.

Los legisladores también han querido saber también si otras aplicaciones, como el asistente de voz de Google, son capaces de obtener datos de audio sin que el usuario lo haya solicitado y si esos datos se pondrían a disposición de terceros. En este caso, Google ha preferido no responder.

Google dijo en junio de 2017 que dejaría de inspeccionar el contenido de Gmail para proporcionar anuncios personalizados, un cambio que a su juicio busca mejorar la privacidad y la seguridad.