Google aclaró este martes que no utilizará los datos médicos de millones de pacientes en Estados Unidos con fines comerciales, luego de la controversia generada el lunes al conocerse que la compañía tiene acceso a esa información mediante un acuerdo con la red de hospitales ‘Ascension’.

“Para que quede claro: bajo este acuerdo, los datos médicos no pueden usarse para ningún otro fin que no sea proveer estos servicios que ofrecemos bajo el acuerdo, y los datos de los pacientes no se pueden combinar con ninguna información de Google sobre los consumidores”, expresó el presidente de Google Cloud, Tariq Shaukat.

La polémica comenzó el lunes cuando el medio The Wall Street Journal publicó que, a través del acuerdo existente entre Google Cloud y Ascension, el gigante tecnológico había recolectado sin autorización y tenía acceso a los datos médicos de millones de personas.

La alianza fue suscrita en 2018, aunque el intercambio de datos entre Google y Ascension -una operación que en la multinacional estadounidense han llamado Proyecto “Nightingale” (ruiseñor, en español)- se aceleró este verano.

Entre los datos recabados por Google se encuentran diagnósticos médicos, resultados de pruebas en laboratorios y registros de hospitalización, entre otros informes, el equivalente a un historial médico completo en el que forman parte los nombres de los pacientes y las fechas de nacimiento.

Uno de los elementos más controversiales desde la publicación de este informe no es que la compañía tenga acceso a los datos como proveedor de este servicio (desde la empresa aseguran que todo es perfectamente legal), sino el hecho de que ni pacientes ni médicos fueron informados de este hecho.

“Estas organizaciones, como Ascension, usan Google para gestionar de forma segura los datos de sus pacientes, bajo estrictos estándares de privacidad y seguridad. Ellos son los guardianes de los datos, y nosotros les proveemos los servicios que piden”, dijo Google en respuestas a las críticas.

Al igual que Google, otros gigantes tecnológicos están interesados en este negocio de análisis de datos relativo a la salud de las personas, entre ellos se encuentran Amazon, Apple y Microsoft.