El Centro de Investigación Riken se asoció con la tecnológica Fujitsu, para desarrollar la que ahora es conocida como la supercomputadora más rápida del mundo, Fugaku. El superordenador tuvo un rendimiento de 415,5 petaflops, lo que le valió el primer puesto en la clasificación bianual Top500.

 

Esta es la primera vez en nueve años que un dispositivo japonés encabeza la lista. Fugaku, también ocupó el primer puesto en otras tres categorías que miden el rendimiento en métodos computacionales. Según el centro de investigación Riken, es la primera vez que un supercomputador encabeza la clasificación en las cuatro categorías.

 

Fugaku, se está utilizando  de forma experimental para investigar COVID-19, incluidos los diagnósticos, la simulación de la propagación del virus SARS-CoV-2 y la efectividad de la nueva aplicación de rastreo de contactos de Japón. Se espera que trabaje a pleno rendimiento en abril de 2021.