Francia y Dinamarca llegaron a su tercer partido del Grupo C con un panorama favorable para no arriesgar en demasía y conscientes de esta realidad, cumplieron su libreto a rajatabla para que ambos terminaran su batalla como clasificados del Grupo C tras un gris empate 0-0, el primero que ocurre en lo que va de torneo.

El primer empate sin goles permitió a Dinamarca alcanzar los octavos de final, junto con su rival de esta fecha, Francia, que acabó primera de la llave.

Los franceses, que ya tenían asegurado su boleto a la segunda ronda, pudieron mantener el liderato y se medirán a Argentina el sábado, mientras que los daneses, que jugarán contra Croacia el domingo.

Hacía falta un cálculo tan mezquino para que un Mundial que había sido divertido viviera un duelo tan monótono, sin ocasiones, sin polémicas, sin VAR, sin espectáculo, sin historias que contar, una nada jaleada por gargantas durante 90 minutos y sonoramente pitada cuando acabó el tiempo.

Ya desde antes del pitazo inicial se avizoraba el panorama, pues entre ambas selecciones presentaban hasta 10 cambios con respecto a las alineaciones titulares. Y se percibió cierta falta de cohesión en el juego de ambas. Christian Eriksen fue quien más cerca estuvo de marcar para el cuadro danés, con una ocasión en cada mitad.

Giroud tuvo la primera ocasión al cuarto de hora, cuando su disparo, tras una dejada de Lucas Hernandez, lo despejó Kasper Schmeichel a córner, Fue un espejismo. Francia intentaba imponer su juego de asociaciones, pero no encontraba velocidad y la defensa danesa la sujetaba sin excesivas dificultades.

Dinamarca, con un fútbol directo, utilizaba el camino más corto para asistir a sus atacantes. Martin Braithwaite hizo ruido en los primeros minutos llegando en dos ocasiones a la línea de fondo.

En la segunda parte se acentuó la tendencia. La posesión era francesa, pero sus atacantes carecían de imaginación para romper el cerrojo danés.

Nabil Fekir, que sustituyó a Griezmann (68), y Kylian Mbappé, que entró por Dembelé (78), agitaron el adormecido ataque francés.

En el cuarto de hora final incluso por momentos se cambiaron las tornas. Dinamarca se atrevió a tocar con desparpajo, provocando los ‘olés’ de su hinchada, mientras Francia se resignaba. A los dos equipos les valía el soporífero empate sin goles.