¿Está vivo? ¿Muerto? ¿Oculto en algún lugar secreto? La misteriosa identidad que se esconde detrás del pseudónimo Satoshi Nakamoto, la persona a la que se le atribuye la creación de la criptomoneda Bitcoin, es uno de los enigmas más embriagadores de los últimos años. Se cree que es un ciudadano estadounidense-japonés que en el año 2009, y por medio del lanzamiento de un software, se inauguró la red que permite la transferencias de bitcoins, la principal moneda digital -se estima que hay miles-.

Lo cierto es que aunque se especuló con una nacionalidad nipona, nunca se ha podido demostrar que escribiera ningún texto en esa lengua. Hay teorías incluso que avalan el hecho que se trata más bien de un grupo de individuos que han querido enriquecerse no tanto como plantar la semilla de una revolución financiera. En cualquier caso, aquella embrionaria idea financiera no ha dejado de agitar los cimientos del sistema económico tradicional.

Por su filosofía, las criptomonedas no requieren de intervención gubernamental ni de un regulador específico para poder operar. Funciona mediante una tecnología «blockchain» o «cadena de bloques» que permite poner en marcha un libro de contabilidad mundial. Una brillante concepción que está concebido para múltiples aplicaciones, aunque ha sido la transferencia de dinero digital lo que ha generado mayor interés. Se trata de una forma de pago que tiene en la encriptación de datos el respaldo de su valor material, está desarrollado colectivamente a través de una plataforma de código abierto y sin el control de ningún organismo regulador.

Temor a una burbuja

Con el tiempo, el bitcoin ha crecido exponencialmente. A día de hoy ha superado los 18.000 dólares de valor, lo que ha despertado las dudas acerca de si se trata de una burbuja especulativa o de si, por el contrario, estamos ante un valor refugio que se sumerge en una revolución. En cualquier caso, en la actualidad el 40% de los bitcoins pertenece, únicamente, a solo mil personas, lo que a su vez ha contribuido a alimentar las posiciones más reacias a este tipo de sistema monetario surgido en la era de internet.