Terminó por concretarse lo que tanto temían las grandes corporaciones tecnológicas. Este miércoles, y tras intensos debates y votaciones, la Eurocámara dio el primer paso para aprobar de forma definitiva la reforma a la controversial Ley de derecho de autor o copyright.

De esta forma se abre el camino a una discusión con otras instancias europeas en pos de una legislación, a la que se oponen las grandes empresas de internet por considerar que la misma viola la libertad de expresión, además de una serie de efectos colaterales en cuanto a al funcionamiento y futuro desarrollo de las plataformas digitales.

La Comisión Europea, que inició el debate hace dos años, asegura que la revisión es necesaria para proteger el patrimonio cultural de Europa y crear igualdad de condiciones entre las grandes plataformas de internet y editores, medios de comunicación y artistas.

De los legisladores, 438 votaron a favor y 226 en contra, con 39 abstenciones. El próximo paso son las negociaciones con la Comisión Europea y los 28 países de la UE para conciliar sus diferentes posiciones antes de que se modifiquen las leyes de derecho de autor existentes.

El objetivo de la reforma es que plataformas como YouTube, propiedad de Google, retribuyan mejor a los creadores de contenidos (Artículo 13), pero también crear un “derecho afín” (Art. 11), que permita a diarios o agencias de noticias, como la AFP, recibir ingresos por la reutilización en internet de su producción.

Más allá de la disputa en términos globales, los dos artìculos antes mencionados son los que más controversia han levantado y que, de acuerdo a sus detractores, podrían poner en peligro la libertad de internet.

Uno de ellas podría obligar a Google, Microsoft y otras firmas a pagar a los editores por mostrar fragmentos de noticias. La otra requeriría que plataformas online como YouTube, GitHub e Instagram instalen filtros para evitar que los usuarios carguen materiales protegidos por derechos de autor, lo que podría poner en peligro la gratuidad de la red.

Los gigantes de internet temen que se cuestione su modelo de negocio, y los activistas consideran que la nueva legislación puede amenazar la libertad de expresión en la web.

El Parlamento Europeo ha dado luz verde al punto más polémico artículo 13 con la necesidad de usar filtros para controlar el contenido subido por los usuarios.

Solo ha incluido una excepción contemplada en las enmiendas: estos filtros no se exigirán a las pequeñas plataformas, sino solo a las grandes compañías, es decir, YouTube y Dailymotion, principalmente.

Los opositores no pierden la esperanza. Tras la votación de la Eurocámara, representantes del ejecutivo comunitario, la Eurocámara y el Consejo, que representa a los países del bloque, deben ahora acercar sus respectivas posiciones en una negociación a puerta cerrada y lograr un acuerdo sobre un texto definitivo.

Mariya Gabriel expresó su deseo de que el acuerdo final entre instituciones esté listo para “finales de año”. Los partidarios de la reforma quieren su voto final por la actual Eurocámara ya que temen un aumento de las fuerzas populistas y contrarias a la directiva en las elecciones europeas de mayo.

El grupo de presión del sector digital CCIA, al que pertenece Google, lamentó la decisión de la Eurocámara que ignora las advertencias sobre “las amenazas reales que esta propuesta causa” y llama a las instituciones europeas a “llegar a un resultado equilibrado en las negociaciones finales”.

Algunos eurodiputados advierten de que el uso de filtros automáticos para evitar que los usuarios compartan contenido protegido por los derechos de autor podría utilizarse en el futuro para censurar mensajes políticos u otras formas de libertad de expresión.

Reacciones no se hicieron esperar

Tal como se presagiaba por lo álgido del tema, las reacciones no se hicieron esperar tras conocerse los resultados de la votación. Una de las voces más reconocidas fue la del presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien celebró la decisión expresando que “la protección de los derechos de autor” implica el reconocimiento de la “libertad”, “información libre”, “creación cultural”.

Las palabras del primer mandatario fueron apoyadas por el jefe de temas digitales de la Comisión Europea, Andrus Ansip, que se mostró complacido por la aprobación, pues se envía una señal fuerte y positiva para proteger a investigadores, educadores, escritores, medios e instituciones de patrimonio cultural de la UE.

“Acojo con satisfacción la adopción hoy por parte del Parlamento Europeo de su posición sobre la directiva de derechos de autor”, tuiteó la comisaria europea de Economía y Sociedad Digitales, la búlgara Mariya Gabriel.

Pero la controvertida legislación tiene también detractores por doquier, entre ellos a las Asociaciones de internautas, empresas de base tecnológica, la industria del sector y otras organizaciones civiles que la consideran un retroceso.

“No tiene sentido. Es como si se pretendiera hacer responsable a los fabricantes de vehículos de la conducción temeraria de sus clientes”, lamentó Simona Levi, portavoz de Xnet  (plataforma para la defensa de los derechos digitales y miembro fundador de la Coalición Europea “Save your Internet”.

Todo apunta a que los algoritmos de las plataformas actuarán como “máquinas de censura trituradoras” incluso de contenidos lícitos en cuanto a derechos de propiedad intelectual, “lo que eliminará muchísimo material y trastocará la esencia de la libertad de expresión propia de la edad digital”, añade la activista.

“Es un desastre. Podemos ir diciendo adiós a internet tal y como lo conocíamos hasta ahora. Las enmiendas aprobadas han endurecido aún más la directiva. Respecto a los fltros de control, ahora serán obligatorios y previos a que se suba el contenido. Aún es pronto para saber las consecuencias exactas sobre internet y los ciudadanos, pero somos muy pesimistas”, indicó Lola Sánchez, europarlamentaria de Podemos.