A poco más de cuatro décadas de la desaparición de Elvis Aaron Presley, el Rey del Rock and Roll, sigue siendo una leyenda.

Elvis vino al mundo el 8 de enero de 1935, para cambiar la música, para ser El Rey; con él venía un hermano gemelo que murió unos minutos antes de que él naciera.

El llamado Rey del Rock and Roll, nunca contó con formación musical, pero su oído era excepcional; sacaba las canciones con solo oírlas, sin embargo pasó por numerosos fracasos, hasta que un productor que necesitaba “encontrar a un blanco que tuviera sonido y sentimiento negro, para hacer mil millones de dólares”, lo consiguió en 1958, y lo firmó con la disquera RCA.

Cantó en televisión “Heartbreak hotel’, y en pocas semanas se posicionó como primero en las listas. Desde ese momento, la fama de Presley fue creciendo exponencialmente.

Muchos creen que su carrera musical se truncó cuando prestó servicio militar, porque allí conoció las anfetaminas; sin embargo volvió y se dedicó a su carrera cinematográfica y a componer parte de las bandas sonoras.

Luego retomó de lleno la música y con ella, las giras; pero el estrés, el cansancio, y el abuso de algunas drogas, fueron cambiándolo inclusive físicamente.

Ya ese enérgico y exageradamente guapo personaje cuyo movimiento de caderas marcaba el ritmo cardíaco de todas las damas que palidecían admirándolo, incluso los Beatles lo ovacionaron cuando estuvieron cerca de él, porque también era su ídolo, se fue apagando.

El Rey se fue transformando en una caricatura grotesca, que ingería una enorme cantidad de medicamentos a diario y casi era incapaz de enfrentarse a un concierto.

A pesar de que en este mes se cumplieron 41 años de su partida de este mundo, Elvis nunca ha dejado de facturar, sin hablar de los derechos por sus temas; Graceland, su mansión en Memphis, es la segunda más visitada de Estados Unidos, después de la Casa Blanca, su segunda casa, en Beverly Hills puede rentarse por unos 2500$ la noche y sus pertenencias han sido objeto de millonarias subastas.

Presley ha dejado una inmensa cantidad de aficionados que han creado rituales casi religiosos para recordarlo con la mayor devoción, peregrinaciones a Graceland, santuarios para él; incluso le rezan como a una figura mística semidivina; y otros afirman haberle visto en varias ocasiones.

Elvis, no sólo es el Rey, ni una leyenda; Elvis es uno de los íconos culturales más importantes del siglo XX.

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