La selección de Francia se llevó los máximos honores tras conseguir en Rusia su segunda corona universal. Pero los focos no fueron solo para los galos y como actor secundario del Mundial estuvo el sistema de videarbitraje.

A la par de le “blues”, el VAR jugó un papel importante en la recién finalizada Copa del Mundo y, la gran apuesta de la Fifa, más allá de nadar entre las aguas de los elogios y las críticas, término siendo tan polémica como efectiva.

El Mundial de 2018 fue inusual por muchas razones: Varias de las grandes figuras individuales terminaron marchándose sin pena ni gloria junto a sus respectivos seleccionados; varias sorpresas como la eliminación de Alemania tumbaron pronósticos; mucha paridad entre todos los equipos y se empleó un cuarto cambio ya en las prórrogas a partir de octavos de final.

Pero fue aún más extraño el observar la imagen recurrente de árbitros, jugadores y técnicos dibujando un rectángulo en el aire simulando una pantalla de televisión.

Fue un episodio habitual, sobre todo en la primera fase del torneo, ya que a medida que el Mundial fue avanzando, el VAR fue teniendo menos influencia, seguramente porque los protagonistas se fueron dando cuenta que las artimañas del pasado ya no servían frente al Gran Hermano.

Antes de comenzar la magna cita había mucha incertidumbre respecto a su uso pero el tiempo terminó dándole la razón a la Fifa. Todavía con detalles por corregir, lo cierto es que en buena medida, el uso del sistema tecnológico fue un paso importante para evitar los escandalosos fallos arbitrales de ediciones pasadas.

De acuerdo a un balance ofrecido por el organismo rector de la disciplina, en los 64 partidos mundialistas, solo cuatro jugadores fueron expulsados y únicamente dos de ellos con roja directa.

El saldo para las autoridades es altamente positivo, en especial porque se redujo el porcentaje de errores y también se vieron disminuidos los niveles de violencia dentro del campo.

Lejos parecen quedar las 28 expulsiones en Alemania-2006, récord del torneo y las cuatro tarjetas rojas son menos de la mitad de las que los árbitros mostraron en Brasil-2014 (10).

Es decir, gracias al VAR “no ha habido ninguna tarjeta roja por actitud violenta, porque los jugadores saben que todo el mundo va a saber gracias a las imágenes si ha agredido o no a un rival”, se felicitó el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en la conferencia de prensa de balance del torneo.

Según las cifras dadas por Infantino, el VAR valoró 440 acciones de juego, pero solo 19 merecieron una revisión y en 16 el árbitro acabó cambiando su decisión inicial.

Tras la final este domingo en Moscú, el número de revisiones aumentó a 20, ya que Francia marcó el segundo gol contra Croacia (el que supuso el 2-1 antes del descanso) en un penal por mano de Ivan Perisic que el argentino Néstor Pitana acordó tras consultar las imágenes por televisión.

Curiosamente, el Francia-Australia del 16 de junio quedará para la historia como el primer partido de un Mundial en el que se utilizó el VAR. Fue para determinar si una caída de Antoine Griezmann había sido o no falta y si el derribo fue dentro o fuera del área. El árbitro uruguayo Andrés Cunha decidió finalmente conceder la pena máxima, que transformó el propio delantero del Atlético de Madrid.

Infantino también destacó que gracias a la tecnología han desaparecido polémicas sobre jugadas que no son interpretable, como si un balón traspasa o no la línea de gol o los tantos en fuera de juego.

“El VAR no está cambiando el fútbol, sino que lo está haciendo más limpio, más honesto, más transparente y más justo”, se felicitó.

No exento de la polémica

Pero la implementación del Var aún genera escepticismo en muchas personas y no está del todo exento de la controversia.

Lo cierto es que, sobre todo al comienzo del torneo, el VAR fue uno de los grandes protagonistas, por el tiempo que se perdía en revisar las jugadas y porque en algunas acciones no quedó claro si la decisión de revisar o no la jugada correspondía a los jueces de video o al árbitro en la cancha.

Con el uso del VAR llegó también la polémica. “Los aficionados tienen que saber cuáles son las reglas”, reclamó el seleccionador de Irán, Carlos Queiroz, preguntándose si la decisión de consultar o no la repetición de las imágenes correspondía al árbitro principal o a los jueces del VAR.  

Por ejemplo, en el Serbia-Suiza y Alemania-Suecia de la primera fase, se produjeron dos jugadas en las que serbios y suecos reclamaron sendos penales, pero los árbitros no consideraron recurrir al videoarbitraje para comprobar si existieron o no las infracciones.

Más allá de las polémicas, lo cierto es que gracias al VAR se ha reducido el número de acciones violentas y creció el número de decisiones arbitrales acertadas, acabando con aquella sensación de que tal o cual equipo había quedado eliminado por una ‘injusticia’.

“Nadie puede imaginarse ya un Mundial sin VAR”, concluyó satisfecho Infantino. Y tras la victoria de Francia en la final (4-2), los dos seleccionadores, Didier Deschamps y Zlatko Dalic, coincidieron en señalar que el videoarbitraje “es algo positivo para el fútbol”.