El pasado 5 de diciembre, en Dubai, HMD Global anunció al sucesor del Nokia 7 Plus, un equipo que, para más de uno, ha demostrado que un teléfono de gama media puede ofrecer más al usuario común que un tope de gama. Habiendo lanzado hace un par de meses el nuevo Nokia 7 (o 7.1 como también se le conoce), la empresa finlandesa no quiso complicar más la cosa con algo como Nokia 7.1 Plus, así que decidieron darle el escalafón de arriba, por lo que quedó como el nuevo Nokia 8 o, como ya se le conoce popularmente, Nokia 8.1.

Es uno de los pocos teléfonos impulsados por el Snapdragon 710, una nueva línea “intermedia” lanzada por Qualcomm a mediados de año con cierto enfoque en Inteligencia Artificial para procesamiento gráfico. Cuenta con 4GB de memoria RAM y un espacio de almacenamiento expansible de 64GB, una pantalla de 6,18 pulgadas Full HD (1080p) con proporción 18,7:9 (sí, con un #BenditoNotch) que tiene la capacidad de reproducir contenido en HDR.

El audio consta de un parlante sencillo en la parte baja del teléfono y, sí, tiene un puerto para audífonos.  Finalmente, la batería es de 3.500 miliamperios y, dado el procesador, podría durar todo un día de uso moderado sin ponerte a correr buscando un enchufe. Funciona bajo Android One, es decir, una versión de Android puro con actualizaciones de software y de seguridad directamente de la mano de Google. Todo esto por un precio que apenas supera los 400 dólares.

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Es la propuesta de la marca europea (la única de impacto global que queda en el mercado, según ellos) en este creciente y muy competitivo segmento sonde el equilibrio es muy delicado y las ofertas de valor muy interesantes. No es un tope de gama, tampoco se le puede considerar un gama media, pero tiene lo suficiente de cada uno como para animar a más de un consumidor a acercarse. Un espacio donde también se encuentran el Pocophone F1 de Xiaomi, el Honor Play y, si inviertes un poco más de dinero, puedes considerar ofertas como el Oneplus 6T.

Pero, con los buques insignia haciendo cada vez más sacrificios (como la pérdida del puerto de audífonos) y maniobras tramposas (como el #BenditoNotch) para conservar un diseño “delgado y ligero”; haciendo una competencia por ver quién pone más artilugios no-del-todo-útiles sobre la mesa y acercando sus precios al eje de los 1.000 dólares, este segmento intermedio se hace cada vez más atractivo a un mayor número de usuarios.

Esto parece ser la estrategia de HMD Global con la nueva Nokia: No competir en el tope de gama, sino brindar una buena oferta de valor a un segmento mayor de consumidores bajo el respaldo de una marca legendaria. Por eso se enfocan en mercados geográficos como el medio oriente, Asia y Europa antes de abordar a los Estados Unidos.

Como un viejo fanático de Nokia, espero les de resultados.