Investigadores de la Universidad de Washington y la Universidad de California han desarrollado un sensor flexible diseñado para ser implantado en robots y prótesis robóticas. Con la implantación del nuevo sensor, estas máquinas podrán ser capaces de imitar el funcionamiento y sensibilidad de la piel humana.

El objetivo principal con la creación de esta piel artificial es mejorar el funcionamiento de los robots y prótesis a la hora de agarrar y manipular objetos. Según destaca el comunicado de la universidad, el sensor imita la forma en la que un dedo humano experimenta la tensión y la comprensión a medida que se va deslizando sobre una superficie, además de reconocer varias texturas y recoger información sobre la vibración o la fuerza de presión.

La piel artificial con el sensor obtiene todos estos datos con una “precisión y sensibilidad similar a la piel humana”, tal y como aseguran los investigadores. Gracias a ello, los robots en los que se implante el sensor podrían hacer sus tareas de forma más delicada, ya sea desde desactivar bombas hasta realizar cirugías.

La diferencia de esta piel artificial con los sensores táctiles tradicionales es que los clásicos solo funcionan con una de estas tres modalidades de sensibilidad: fuerzas normales, fuerza de corte y vibraciones, “mientras que el nuevo prototipo incorpora las tres modalidades a la vez”, señala Veronica Santos, profesora de la Universidad de California y una de las autoras del proyecto.