Los gigantes tecnológicos Apple y Samsung fueron denunciados en un tribunal de California (Estados Unidos) por la sospecha de que varios modelos de sus teléfonos celulares presentaban unos niveles de radiaciones de radiofrecuencia superiores a los permitidos que pueden resultar perjudiciales para la salud.

La denuncia colectiva, formalizada el pasado viernes en el tribunal de distrito norte de California, ha mencionado a que “numerosos estudios científicos han mostrado que la exposición a las radiaciones de radiofrecuencia afecta a los organismos vivos”.

Los límites de absorción de radiofrecuencia fijados por la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos están establecidos en 1,6 vatios por kilogramo actualmente, aunque este organismo ha conferido sus certificaciones a todos los productos nombrados en la denuncia. Por su parte, la Unión Europea fija el límite en 2 vatios por kilogramo, promediados en 10 gramos de tejido, por lo que el límite es ampliamente superior al permitido en EEUU.

De acuerdo a estos estudios, los posibles efectos nocivos de la exposición a estas radiaciones incluyen el riesgo de cáncer, daños genéticos, cambios en el aparato reproductor, déficits de memoria y desórdenes neurológicos, entre otros, según manifestaron los denunciantes. Aunque, no está demostrado que la exposición continuada a teléfonos móviles o sus ondas de radiofrecuencia o su radiación esté asociada a casos de cáncer u otras enfermedades.

En respuesta a los señalamientos, Apple aseguró que los exámenes realizados a los dispositivos no han sido los apropiados y que la empresa prueba sus iPhones siguiendo otro método. Mientras que Samsung aseguró al diario EL MUNDO que sus equipos “vendidos en Estados Unidos cumplen con la regulación de la Comisión Federal de Comunicaciones (CFC). Nuestros dispositivos cumplen los mismos protocolos de evaluación empleados en toda la industria.”

Haciendo referencia a una investigación publicada originalmente por el rotativo Chicago Tribune, los demandantes han señalado a los estudios que han argumentado que, en personas que llevan el móvil en el bolsillo de la camisa o del pantalón, los niveles de radiación son hasta cinco veces superiores a los límites permitidos.

Un Apple iPhone Xs Max (der) y un iPhone Xs descansan sobre una mesa durante un evento de lanzamiento el 12 de septiembre de 2018 en Cupertino, California. FOTO AFP / NOAH BERGER

Las pruebas de radiación de teléfonos celulares hechas fuera de los canales oficiales de los fabricantes tecnológicos son extraños. Además del publicado por The Chicago Tribune, el portal especializado en tecnología Xataka divulgó en enero una prueba parecida con móviles de Xiaomi, Samsung o OnePlus y ninguno excedía los límites legales, incluyendo los de Samsung (Galaxy Note 9) o Apple (iPhone XS Max)

Para los denunciantes es un caso de “negligencia, ruptura de la garantía, fraude de consumo y enriquecimiento injusto” por parte de Apple y Samsung.

Además de exigir que se determine el impacto real de estas tecnologías, los demandantes solicitan que la compañía estadounidense y su par surcoreana se hagan cargo de los “costes de monitorización médica” y solicitan también “compensaciones y medidas cautelares”.

Los denunciantes son usuarios de varios modelos de teléfonos móviles de ambas marcas, entre los que se encuentran los iPhone X, iPhone 8 y iPhone 7 Plus de Apple y los Galaxy S8 y Note8 de Samsung.