Un, dos o quizás trez años dura un smarthphone en manos de un consumidor obsesionado por la innovación tecnológica. Quizás no sea tu caso, puede que seas de los que pasan hasta 5 años con un celular sin sentir la necesidad de renovarlo.

Sea que seas del primer caso o del otro, siempre llega la hora de cambiar de celular, porque ya no es del momento y no soportas las actualizaciones más recientes o simplemente empezó a fallar de forma contínua. Al fenómeno conocido como obsolescencia programada se define como la determinación o programación del fin de la vida útil de un producto.

Según Benito Muros, presidente de la fundación FENISS, conocedor e investigador del tema desde hace 19 años, plantea que la falta concientización sumada a la práctica de las empresas de acortar intencionalmente la vida de sus productos -la llamada “obsolescencia programada” o “planificada”- plantea un “gravísimo problema” a nivel medioambiental y también social”.

Más años de vida útil igual menor daño ambiental

Un celular sin obsolescencia programada “debería durar de 10 a 12 años” en lo que respecta a la parte mecánica y electrónica”, destacó Muros. Aunque, cuando de software se habla, es más corta y perecedera, “entre seis y ocho años” según los expertos…

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