Lionel Messi o Cristiano Ronaldo…Cristiano Ronaldo o Lionel Messi, como reza una ley matemática, el orden de los factores no altera el producto. La realidad, dura y cruel, es que estas dos megaestrellas del fútbol mundial, que han dominado a placer la disciplina en la última década a todos sus niveles, se marchan de Rusia 2018 con las manos vacías y extienden su ya largo historial de decepciones en las máximas citas.

El destino, empecinado en cruzar sus carreras, volvió a hablar y les privó un título mundial. Al fútbol poco le importó los 10 “Balones de Oro” que suman entre ambos, y tanto Argentina como Portugal mastican dos amargas derrotas, y con ello, sus máximos referentes.

Ya había sucedido por separado en las ediciones anteriores pero el sábado 30 de julio de 2018 será recordado por mucho tiempo, pues marca a fecha en la que Messi y Cristiano, esa especie de dioses del fútbol de estos días, debieron tomar sus maletas en octavos de final e irse a casa con solo cuatro horas de diferencia.

Primero le tocó a la “Pulga”, la figura de un elenco argentino que sucumbió ante el potente ataque de Francia, mientras que CR7 no pudo romper la muralla defensiva de Uruguay y Portugal terminó cayendo 2-1 en manos de los suramericanos.

Venían rodeados de grandes expectativas. Ronaldo acababa de ganar otra Champions y Messi había tenido un papel estelar en el triunfo del Barcelona en la liga española. Y aunque ambos ya habían logrado estar en el último fin de semana del torneo en ediciones anteriores (Ronaldo fue cuarto en 2006 y Messi subcampeón en 2014), esta vez su trayectoria se ha interrumpido en los octavos de final.

Aunque con realidades distintas en sus respectivos seleccionados, el factor común es el mismo: ninguno de los dos ha podido levantar la Copa del Mundo, un elemento que para nada les resta méritos pero que los une a la lista de grandes futbolístas que no pudieron nunca saborear las mieles del éxito supremo, una suerte de reyes sin corona.

Y el panorama incluso podría ser ya definitivo, pues al superar los dos la treintena en edad, esta quizás haya sido su última oportunidad de ganar el Mundial, al menos casi seguro estando aún en su mejor momento de forma.

CON LAS MANOS VACÍAS

Más de treinta títulos con el Barcelona son insuficientes para llenar el vacío que cala profundo en Messi. El para muchos mejor jugador del mundo en la última década, sigue sin sumar títulos con su país.

Una carga muy pesada para un chico de Rosario que nunca ha podido sacudirse las comparaciones con Diego Maradona y que con la elástica albiceleste acumula muchos goles aunque también sinsabores.

Ni siquiera dos finales en las dos últimas Copa América pudieron acabar con la maldición: penales errados y actuaciones por debajo de su nivel dejaron a Argentina sin títulos y la era Messi pasará a la historia como el reinado que no pudo ser.

En Kazán, el fútbol le volvió a cerrar la puerta y el ’10’ se fue en silencio.

Por su parte, el relato de Cristiano no varía mucho con un total de cuatro copas mundiales a cuestas pero con igual número de decepciones. A sus 33 años, el Mundial parece evitar su lista de éxitos, que suma ya varias Champions League y campeonatos locales.

A diferencia de Messi, Ronaldo tiene un premio consuelo: la Copa de Europa que levantó con su Portugal en 2016.

La agencia internacional de noticias EFE elaboró una lista con otros jugadores emblemáticos que nunca pudieron coronarse en un Mundial:

1.- Leónidas (Brasil). El primer gran ídolo del fútbol brasileño, el “Diamante Negro” jugó los Mundiales de Italia 1934 y Francia 1938. En éste último fue el máximo goleador y pudo coronarse si no hubiese sido por un exceso de confianza de su entrenador, Ademar Pimenta, que le reservó en la semifinal contra Italia, porque le quería fresco para la final. Italia se impuso por 2-1 y Leónidas tuvo que jugar por el tercer puesto.

2.- Ferenç Puskas (Hungría/España). Elegido el mejor goleador del siglo XX, Puskas capitaneó una selección de ensueño que estaba destinada a ganar el Mundial. Falló en un único partido, pero fue en la final ante Alemania, en lo que se conoció como “El milagro de Berna”. Regresó a un Mundial en 1962, con la selección española, que le inscribió como Francisco Puskas. España no pasó de la primera fase tras perder con la República Checa y Brasil y tan sólo ganar a México.

3.- Alfredo Di Stefano (Argentina/España). El Mundial fue siempre la cuenta pendiente de Di Stefano. No lo pudo disputar con Argentina, ausente en 1950 y 54, ni con España, que no se clasificó para el de 1958. Convocado por la selección española para el Mundial de Chile 1962, se lesionó en el último amistoso previo y no llegó a tiempo para jugar contra checos, mexicanos y brasileños.

4.- Eusebio (Portugal). La “pantera negra”, el mejor jugador portugués de la historia, con permiso de Ronaldo, fue el máximo goleador del Mundial de Inglaterra 1966, pero Bobby Charlton, con dos goles en la semifinal, le cerró el paso hacia el título.

5.- Giovanni Rivera (Italia). “Il Bambino d’Oro” vivió la mayor humillación del fútbol italiano en 1966, la eliminación tras perder con Corea del Norte (1-0). Cuatro años después, participó de forma decisiva en el “Partido del Siglo”, marcó el gol de la victoria sobre Alemania (4-3), pero en la final el cansancio impidió que Italia plantase cara a la maravillosa selección de Pelé, Tostao, Jairzinho y Rivelino.

6.- Johan Cruyff. El genio holandés lo hizo todo para conquistar el Mundial de 1974 al frente de la “Naranja mecánica”, pero en la final fue más efectiva la RFA de Franz Beckenbauer y Gerd Müller que su fútbol total. Cuatro años después, Cruyff renunció a jugar en Argentina.

7.- Michel Platini. Platini lideró a una talentosa generación que devolvió a Francia a la elite, pero no tuvo suerte. No pasó de la primera fase en 1978 y Alemania le cerró el paso en semifinales en 1982 y 1986.

8.- Zico. El “Pelé” blanco, ídolo de Flamengo, también lideró sin éxito una de las mejores selecciones que ha dado el fútbol brasileño. En 1978, el “sospechoso” Argentina-Perú le impidió luchar por la final. En 1982, le cerró el paso el resurgir de Paolo Rossi y, cuatro años después, fue la tanda de penaltis contra Francia, en la que incluso falló su lanzamiento.