Impulsadas por teorías conspirativas que acusan a las ondas de radio de afectar la salud de las personas, los ataques a las antenas de telefonía 5G se extendieron en Europa y en diversas partes del mundo, incluso en aquellos países como Bolivia, que no tienen este tipo de redes

 

El atentado  a las redes de telefonía móvil del país andino fue considerado un acto terrorista por las autoridades y generó disputas en la escena política de Bolivia