En el tercer día de actividades del CES 2021 vimos con emoción pero también con profunda preocupación las distancias que se generarán entre los latinoamericanos y las naciones que toman a la tecnología como un impulsor del conocimiento de sus ciudadanos.

La apuesta de Verizon a su 5G pasa de lejos a la mera venta de teléfonos y tiempo aire para el consumo de datos. Vimos como su apuesta a la Realidad Virtual y Aumentada será un impulsor de nuevas formas de conocimiento en la escuela. Vimos también como esta tecnología habilitará la productividad y los servicios a una escala sin precedentes. Esto sin meter a la industria del entretenimiento y la mercadotecnia, que sin dudas vivirán tiempos de gloria.

No tomar las decisiones adecuadas y lo que sería peor, jugar al retraso, sería un error histórico, que América Latina no debe permitirse correr en su conjunto. En esta jornada también vimos como la gran industria del automóvil pone fechas al fin de la era de los vehículos con motores de combustión.

El tiempo de los autos eléctricos llegó y no se detendrá. Algunas naciones petroleras de América Latina, no lograron “sembrar el petróleo” como lo dijo el venezolano Arturo Uslar Pietri, por allá en 1936. Ahora, sin oportunidad de recuperar el tiempo perdido, debemos entender que el principal activo para alcanzar el progreso está en nuestra gente. Aquí mi reflexión sobre la jornada del CES 2021