El presidente ejecutivo de Tesla, Elon Musk, manifestó el pasado viernes que prestaría atención a las preocupaciones de los accionistas y aseguró que no buscará un acuerdo de 72 mil millones de dólares para privatizar a la compañía fabricante de automóviles eléctricos de lujo.

La decisión de dejar a Tesla como una empresa que cotiza en bolsa plantea nuevas preguntas sobre su futuro. Sus acciones han estado cotizando muy por debajo de sus niveles del 7 de agosto, cuando Musk anunció en Twitter que estaba considerando su privatización por 420 dólares por acción, mientras los inversores se preguntaban qué significaba esto para la capacidad de Musk de conducir a la firma a la rentabilidad.

Tanto el fabricante de vehículos eléctricos como su CEO, enfrentan un conjunto de demandas de inversionistas y una investigación de la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. sobre la exactitud de los hechos del tweet de Musk de que el financiamiento para el acuerdo estaba “asegurado”.

Musk dijo el viernes que su convicción de que hay fondos más que suficientes para privatizar la empresa se reforzó durante el proceso, pero indicó que abandonó la oferta basándose en los comentarios de los accionistas y porque el esfuerzo resultó ser más lento y molesto de lo esperado.

“Aunque la mayoría de los accionistas con los que hablé dijeron que permanecerían con Tesla si nos independizáramos, el sentimiento, en pocas palabras, era ‘por favor no hagas esto'”, escribió Elon Musk en una publicación de blog.